Hace pocos días una buena porción de la comunidad del extremo oeste despidio al querido Anastacio Ruiz, "un criollo de ley", a quien con gran cariño llamaban "Mulato". En su querido El Quebracho recibió el llamado de Dios y dejó el recuerdo de la hermosa persona que fue, sus historias y experiencias.
Un productor ejemplar que no se guardó ninguna receta, compartió sus historias con los grandes bufaleros en la imponente Capital Federal, sus experiencias con los alumnos de la UNaF -Universidad Nacional de Formosa- y sus anécdotas con los técnicos del ministerio de la Producción y Ambiente.
Durante mucho tiempo fue presidente de la Asociación de pequeños productores de El Quebracho cumpliendo un rol muy importante desde sus inicios. Puso mucho esfuerzo para la construcción y puesta en funcionamiento de la fábrica de charque del lugar.
Fue el representante de los criollos en la localidad, en permanente dialogo con los caciques Crescencio Martínez y Adonías Gómez. Tomo decisiones importantes en su comunidad. También estuvo en la cooperadora escolar como uno de los miembros más activos y colaboradores.
Anastacio Ruíz nació el 2 de agosto de 1945, en el paraje Poso del Toro departamento Bermejo, se desarrolló emocional y profesionalmente en el oeste provincial.
Lo recuerdan cuando mozo fue uno de los mejores bailarines de folclore en la zona, verlo en las fiestas muy especiales lo hacía, logrando el caluroso aplauso de los presentes. Era un deleite verlo bailar una zamba o una chacarera. Lo recuerda el profesor Juan Carlos Lavaqué, memorando: "fue un creyente de la palabra del Señor, a quien recordaba permanentemente. Una persona inolvidable. Que Dios lo tenga en la gloria".

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