El titular de la cartera de Gobierno descartó que en Mendoza pueda producirse una escalada de violencia como ocurrió en Buenos Aires.
Adaro no ahondó en el concepto, aunque está claro que la aseveración de que en Mendoza la actitud del Estado es clave para evitar la escalada violenta implica una crítica a la actuación del Gobierno Nacional en el problema sindical.
“Ahora vemos que salen dirigentes repudiando la violencia y la muerte, algo que está claro hay que hacer, pero hay que recordar que muchos de ellos son generadores de violencia. En una escala inferior la violencia es grave como método de reclamo”, disparó Adaro con la mira puesta en los reclamos de los gremios mendocinos más beligerantes.
“Hay que recordar que a nosotros nos pegaron los sindicalistas en una discusión salarial”, apuntó Adaro, en referencia a la trifulca que protagonizaron el 17 de diciembre del año pasado un grupo de manifestantes de ATE y los funcionarios del Ministerio de Hacienda, quienes a la postre terminaron golpeados en la Casa de Gobierno.
“Todos los hechos de violencia son repudiables, más si están apañados por las corporaciones. Aunque no termine en muertos, la violencia es repudiable siempre”, resaltó el ministro.
Al mismo tiempo consideró que, a diferencia de lo que pasa en Buenos Aires y el conurbano, “ los que apelan a métodos violentos en Mendoza son marginales”. Y volvió a insistir con una afirmación que puede leerse como un tiro por elevación a la Administración Nacional de Cristina Fernández: “Nosotros como estado no vamos a apañar la violencia”.

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