Ministerio de Educación se une al pedido de verdad y justicia

Nunca más… así lo planteó en 1985 el fiscal Julio César Strassera, a cargo del juicio a las Juntas Militares.

El 24 de marzo de 1976 es y será una fecha inolvidable para los argentinos, ya que las Fuerzas Armadas derrocan al gobierno constitucional, instalando en su lugar la Junta Militar que designa como Presidente de facto a Jorge Rafael Videla, dando inicio a una dictadura autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional".

Al período 1976-1983 le cabe además de los aspectos ligados a la implementación del modelo neoliberal, las violaciones a los Derechos Humanos en el secuestro, apropiación de niños, la tortura y ejecución en centros clandestinos distribuidos estratégicamente a lo largo del país, con un total de 30.000 muertos y desaparecidos.

La intervención en las instituciones educativas tanto universitarias como secundarias, fue una de las prácticas más comunes en el gobierno militar, dando pie a los allanamientos, la represión física y detención de estudiantes y profesionales de la educación que promovían un pensamiento reflexivo hacia la realidad social y sensible a las reivindicaciones democráticas y a las propuestas del cambio. Los espacios de socialización y construcción del conocimiento eran considerados "peligrosos", y por ello, se aplicaban exhaustivos controles en los programas de enseñanza y en los libros con los que se estudiaba.

Otra de las tantas atrocidades que cometieron los militares y sus cómplices civiles fue la quema de libros que, en el marco de esa política represiva, fue para el Proceso una práctica "purificadora" del ser nacional.

En el diario La Opinión, el 30 abril de 1976 Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, ordenó una quema colectiva de libro fundamentando que "de la misma manera que destruimos con el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina".

Nuestra provincia no fue la excepción durante la dictadura. El eco de la voz viva de detenidos y desaparecidos clama por Memoria, Verdad y Justicia. Entre ellos, las de Elvio Angel Bel y Ricardo Alberto Cittadini, que continúan desaparecidos.

Elvio Angel Bel, docente desaparecido

Nació el 20 de Enero de 1938, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos; era hijo de campesinos. En Chubut fue maestro rural y militaba en el Partido Comunista. Estuvo detenido por su militancia política en la Unidad 6 de Rawson. Fue secuestrado de su negocio el 5 de noviembre de 1976 junto a su hijo de 8 meses de edad. Unas horas más tarde, el niño se reunió con su madre luego de ser entregado a una familia de las afueras de la ciudad.

Ángel Bel hasta el día de hoy continúa desaparecido.

Ricardo Cittadini, estudiante desaparecido

Nació el 15 de Noviembre de 1954 en Gobernador Gregores, Santa Cruz. Se crió en Trelew, Chubut, cursó el secundario en el Colegio Nacional, y se fue a estudiar Ciencias Económicas a La Plata. Era militante de la JUP. Fue detenido en Plaza España, Buenos Aires, el 17 de agosto de 1976 por oficiales de la policía, quienes lo llevaron junto a otro detenido a la comisaría 28, pero su detención no fue registrada. Al día siguiente es allanado su departamento de donde son secuestrados los tres compañeros de la facultad que vivían con él y el dueño del departamento.

Hasta el día de hoy Ricardo continúa desaparecido.

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