Por: Ricardo RoaDespués de mucho tiempo, la Argentina y Uruguay dejaron de lado las crispaciones por Botnia. Es lo mejor que nos puede ocurrir. Ya hubo demasiada hostilidad y demasiados choques en estos largos cinco años de conflicto. Pero todo el mundo sabe que no es "una cuestión puntual muy chiquita", como dijo Cristina Kirchner, ni el "pequeño punto de discordancia" que pretendió Tabaré Vázquez
Aunque en origen la controversia comenzó por los asambleístas, hace tiempo que es un conflicto entre dos países. Y no es igual la responsabilidad de un gobierno que la del otro. La Argentina puede alegar que Uruguay no la consultó sobre la instalación de la pastera. Pero el paso fronterizo está cortado en Entre Ríos. Y el kirchnerismo llegó a llamar a esto una "causa nacional" sin que haya una sola prueba de que Botnia contamine. En el mismo día que la Presidenta minimizó la disputa con Uruguay, magnificó los problemas con Brasil. No dijo nada que no se sepa: la solución a las asimetrías entre las dos naciones no pasa por lo comercial sino por la complementación y la integración en las economías. Nada que no se sepa en estos también 6 largos años de kirchnerismo. Pero esta sobreactuación terminó del peor modo: con el desaire de Lula, justo en el acto en que ella asumió la presidencia del Mercosur.


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