En 2013, el fuego arrasó 11 mil hectáreas de pinares en Calamuchita. La mayor parte aún está allí y, desde entonces, casi no hubo controles para evitar que se agraven los riesgos en 2014.
Los voraces incendios de septiembre de 2013 quemaron unos 10 millones de pinos, de forestaciones implantadas, en el valle de Calamuchita. De ese total, mucho más de la mitad quedó en el lugar, sin ser retirado. Esos troncos y ramas secas, junto a los pastizales crecidos que se secarán tras las primeras heladas de invierno, serán combustible que agravará los riesgos de incendios forestales este año.
La temporada de riesgo se da entre mayo y octubre, cuando llueve poco y nada en Córdoba y el frío seca los pastos, tornándolos combustibles.
En 2012, dos temporales dejaron por el piso entre uno y dos millones de pinos en Calamuchita. Aunque hubo advertencias sobre el riesgo que representaba esa madera seca, sólo un 40 por ciento fue retirada. El resto quedó y en 2013 fue esa carga la que aceleró los incendios en esta zona.
En 2014, con la temporada de riesgo ya encima, queda sin limpiar gran parte de los campos forestados. A aquellos pinos caídos por tormentas se suman ahora muchos más que se quemaron. La madera seca representa un riesgo mayor que la viva.
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