El siniestro se habría iniciado cerca de las 3.30 y consumió todo lo que encontró a su paso. El cuerpo de peritos del Cuerpo Central de Bomberos trataba ayer de determinar las causas del fuego. No hubo víctimas fatales.
Pérdidas totales
El galpón era alquilado por Manuel Torres, propietario de la mueblería del mismo nombre a un señor de apellido Diluciano, explicaron los investigadores. Allí, este comerciante utilizaba el lugar como depósito donde almacenaba diferentes muebles y artículos del hogar como cocinas, freezer, termotanques, calefones, heladeras, lavarropas, juegos de dormitorios –de hierro y madera–, juegos de comedor, camas, cuchetas –de madera y metal– y una importante cantidad de muebles para armar (placares, roperos, etc), señalaron las fuentes consultadas.
El fuego se inició cerca de las 3.30 y en menos de una hora todo había quedado reducido a cenizas. Pese al trabajo de tres dotaciones y camiones hidrantes del departamento Central de Bomberos, las llamas hicieron estragos dentro del galpón. Sólo algunas las columnas del lugar quedaron en pie, mientras que el techo construido con chapa de cinc fue consumido en su totalidad, indicaron desde la Policía. Las llamas amenazaron con propagarse hacia las viviendas vecinas, cosa que no sucedió gracias al trabajo de los Bomberos, a cargo del comisario Rogelio Alcayaga, quienes pudieron controlar el fuego y atacar por diferentes frentes las gigantescas llamaradas.
Su propietario Manuel Torres, no quiso explayarse sobre el siniestro y prefirió seguir trabajando, tratando de pasar el trago amargo. Se desconoce si tanto los muebles almacenados y el galpón cuentan con algún tipo de seguro, manifestaron desde la Seccional Tercera.
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