Miles de usuarios se quedarían sin celulares hoy mismo

A raíz del conflicto que mantienen el municipio capitalino y la empresa Claro de telefonía móvil, por una deuda de 600 mil pesos que se exige saldar de un lado y ni siquiera se reconoce del otro, miles de usuarios riojanos quedarían incomunicados por esa vía, este mismo lunes, cuando vence el último plazo para el pago dispuesto por la comuna. En medio de esta disyuntiva, ¿quién defiende a los consumidores?
El asunto es que cuando no es la cata, es la jaula. Pero casi siempre, o siempre, los que pagan los platos rotos de cualquier situación que involucre instituciones o empresas, son los consumidores o usuarios de cualquier producto o servicio.

En este caso, hablamos de miles de usuarios de la telefonía móvil en la ciudad de La Rioja, acostumbrados a manejarse exclusivamente con este servicio para mantenerse comunicados.

A pesar de lo caro que se ha puesto usar el celular; de la irregular calidad en el funcionamiento de las líneas; de los permanentes cambios en las reglas de juego, y de las letras chicas, demasiado chicas, de los contratos que se firman y que después producen más de un dolor de cabeza cuando llegan las facturas.

Y hablamos de un municipio que aparenta no ocuparse de los problemas de los ciudadanos hasta que la sangre llega al río. Y cuyas intervenciones tardías no reparan en daños colaterales.

El asunto es que, en este lío, los que pierden son los mismos de siempre. Los que sólo pretenden que cada quien haga su trabajo, que cada servicio funcione como corresponde, que cada producto satisfaga según se anuncia.

Y que, por supuesto, nadie se aproveche de ellos. Ni por política ni por dinero; por ningún tipo de ganancia más allá de la que corresponde a cada uno por el trabajo o negocio que hace, honestamente.

¿Es mucho pedir? En estos tiempos parece que sí, pero no lo es. Que no nos convenzan de lo contrario, y sigamos exigiendo capacidad dirigencial, honestidad empresarial y lealtad comercial. Todo el tiempo, no sólo cuando asoman los escándalos.

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