Los miles de turistas que eligieron pasar Semana Santa en Mar del Plata pudieron disfrutar de un viernes santo con sol, aunque con temperaturas otoñales, que permitió la tradicional recorrida por la costa y la impostergable comida en el Puerto.
Aunque con una temperatura mínima que apenas alcanzó los 2º a las 7.30, según los datos proporcionados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), y que coronó al viernes santo como el de la mínima más baja de lo que va del otoño, la falta de viento y la presencia del sol ayudaron para no invalidar las excursiones al aire libre.
Tanto en materia de peatones como ocupantes de vehículos que generaron atascos durante casi toda la jornada en distintas arterias de la ciudad, Mar del Plata vivió a pleno la llegada de turistas que ocupan en promedio "entre el 75 y el 80 por ciento de la capacidad hotelera".
Aunque no dieron a conocer cifras oficiales, desde el sector hotelero se mostraron "bastante conformes y hasta sorprendidos" por el repunte en la llegada de visitantes, ya que hasta entrada la semana el amperímetro de las reservas parecía no moverse.
"Vinieron muchos de los espontáneos, eso ayudó", detallaron en un hotel de la zona céntrica.
La misma percepción, de la llegada de turistas sin reservas que técnicamente se conocen como "espontáneos", se repitió en las esferas oficiales. "Lo habíamos planteado y así fue, viene muy bien el ingreso espontáneo y el funcionamiento turístico en general", resumió el titular del Ente Municipal de Turismo, Pablo Fernández.
El funcionario destacó "la cantidad de actividades, espectáculos, eventos internacionales como el campeonato de surf y vemos a mucha gente aprovechando el buen clima, volcándose a los paseos y la costa".
En tanto, en la terminal de ómnibus el movimiento se había normalizado después del aluvión de llegadas registradas durante el Jueves Santo. "Fue impresionante -describieron desde la torre de control-, hubo más de 213 adicionales y el pico de llegadas se registró entre las 5 y las 8".
Los regresos, de acuerdo a las estimaciones de las boleterías, se repartirán "entre el domingo a la tarde y el lunes a la mañana", mientras que casi no hay pasajes con destino a Buenos Aires hasta el lunes a la tarde.
El Centro Comercial del Puerto, repleto
Entre el sol y la tradición, el estacionamiento del centro comercial del Puerto se completó apenas pasado el mediodía, aunque el flujo de gente no cesó hasta bien entrada la tarde.
"Estamos trabajando muy bien, incluso estamos un poco sorprendidos", reseñó Juan, de Santa Rita, que pasadas las 16, la gente seguía agolpándose en la puerta formando fila para poder ingresar.
Ante una bandeja con rabas, empanada gallega y una porción de papas fritas, Juan Pablo y Emilio (oriundos de Palermo) explicaron que "no podemos dejar de cumplir con la tradición de comer en el Puerto".
Con equipos deportivos y zapatillas, Franco y Miriam se definieron como "turistas rebeldes", ya que si bien son oriundos de Campana permanecen en la ciudad "desde el 2 de enero, pero ya el lunes se nos termina".
"Siempre se lo pasa bien en Mar del Plata", relató la mujer ante un plato desierto que, minutos antes, había contenido a unos langostinos empanados y un pescado a la plancha.
"Demasiado trabajo", bromeó Franco de Chichilo, que dijo que ayer "explotó, vamos a permanecer abierto de corrido, hasta empalmar con la noche", señaló a media tarde.
Con un cubierto promedio de "entre 120 y 140 por persona", en el tradicional restaurante local lo que más se vendieron fueron "las especialidades como chernia con salsa y rúcula, mejillones y langostinos empanados y merluza negra".
Valentina, José Maria y sus hijos Ornella y Julián (provenientes de Valentín Alsina) se mostraron conformes tanto por el clima como por los precios del almuerzo. Entre platos cazuela de mariscos, un filet de merluza, papas fritas y cornalitos, el hombre aseguró que "se mantienen los precios, esperemos que siga el sol todo el fin de semana".
Otro de los sectores costeros que se pobló de visitantes fue el sector de Biología de Playa Grande, aunque la mayoría de los balnerios del área mantienen abiertos todos sus servicios.
A pesar de la brisa, muchos se instalaron en los toldos, aunque la mayoría optó por jeans, algún buzo y hasta chalecos, mientras que unos pocos surfers se hicieron a la mar, en busca de las olas que se negaron a decir presente en pleno campeonato internacional.
Fe religiosa y sol
En la continuidad de los actos para conmemorar Semana Santa, que fueron organizados por la Diócesis local, ayer se concretaron los Vía Crucis, tanto el matutino concretado en el Santuario de Schoenstatt (Fray Luis Beltrán 7800) como el nocturno, que recorrió las calles céntricas teniendo a la Catedral como sede de la manifestación. Durante la tarde se celebró la Solemne Liturgia de la Pasión y Muerte del Señor. También hubo Vía Crucis vivienda en la parroquia Nuestra Señora de Luján de Batán.
Las calles céntricas también albergaron a la procesión de la Macarena, realizada en el marco de la Semana Santa de Andalucía, con una manifestación que partió desde la Plaza Colón con la imagen de la Virgen y numerosos penitentes, ataviados como lo manda la tradición española.
Lo central del Sábado Santo, en materia religiosa, serán las misas de vigilia (ver recuadro).
Mientras que los espectáculos continuarán poblando la cartelera, los máximos exponentes del surf tendrán su cita en Playa Grande para definir el tradicional campeonato de Semana Santa, si las olas lo permiten.
En cuanto al clima, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció poco cambio de la temperatura, con viento predominante del sudoeste, visibilidad normal, cielo mayormente despejado y una máxima estimada 17º.

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