Miles de personas arriesgan su vida al bañarse en sitios prohibidos

Miles de personas arriesgan su vida al bañarse en sitios prohibidos
Pese a que no está permitido, a las campañas de prevención y a los patrullajes, los casos de víctimas fatales se siguen produciendo.

Las altas temperaturas, la necesidad de sostener la generación hidroeléctrica como consecuencia del calor extremo, la imposibilidad de refrescarse en lugares habilitados o con la comodidad de quienes cuentan con piletas en sus casas, más la falta de precaución, hacen una combinación que en algunos casos deja personas muertas en los cauces de riego o embalses cuando utilizan estas infraestructuras de riego para intentar pasarla bien un rato.

Este fin de semana se produjo el deceso de una joven de 17 años en San Rafael cuando quiso salir del canal en el que se estaba bañando y se agarró de un cable eléctrico, lo que le ocasionó una descarga letal.

El martes 24, día de Navidad, otra persona, esta vez un hombre de 26 años, perdió la vida en Maipú cuando golpeó su cabeza contra el fondo de un cauce que cruza el parque Chachingo, en Maipú.

A estos fatales casos hay que sumarles las reiteradas situaciones en las que personas deben ser rescatadas por los bomberos, la policía o personal de Defensa Civil cuando son arrastradas por la correntada o efectúan acciones que ponen en riesgo sus vidas.

Las imágenes que en todas las estaciones estivales se repiten, tanto de niños, jóvenes y adultos –refrescándose en lugares en los que corren severo riesgo– no serán una excepción mientras esas personas no sólo no tomen conciencia de sus actos, sino que persistirán en tanto no haya espacios públicos al alcance para su esparcimiento.

Pese a las prohibiciones de no bañarse en todo tipo de canal de riego, a las señalizaciones que hay en algunas zonas de espejos de agua en las que tampoco las personas se pueden meter, a las campañas de prevención que se inician cada verano, y a los patrullajes que hacen las fuerzas de seguridad, son muchos los mendocinos que intentan bajar la temperatura de sus cuerpos metiéndose al agua en lugares donde no corresponde.

Para esta época del año se toman medidas preventivas, como bajar el caudal de agua que discurre por los cientos de kilómetros de canales de riego, pero este año se presentó la particularidad de que, ante la ola de calor que viene padeciendo gran parte del territorio argentino, el sistema eléctrico se ha visto colapsado.

Ante esta situación, en Mendoza se decidió que en algunos sectores se acrecentara el caudal para ayudar a que en la provincia no hubiera cortes de energía. Con esta decisión, de alguna manera, se amplió el margen de que pueda haber accidentes en las canales de riego.

Pero no tan sólo el problema eléctrico y la necesidad de que las centrales de generación funcionen al máximo es la razón por la que se necesita mantener el nivel de caudal en estos distribuidores de agua, ya que el sector productivo agrícola se sostiene de esta forma en estas tierras, por lo que la decisión de disminuir el suministro hídrico o cortarlo trae perjuicios en otras tantos miles de personas.

PREVENCIÓN. Marcelo Dapás es el titular de Defensa Civil de Mendoza, organismo que se encarga de coordinar y articular con otras dependencias las tareas que se requieren para evitar accidentes o, ante las situaciones ya consumadas, actuar en consecuencia.

“Hay que utilizar el sentido común, ser precavidos y saber que podemos estar poniendo en riesgo nuestra vida y la de otras personas. No se puede poner a un cuidador por cada uno de los mendocinos. Cuando hacemos los patrullajes, le pedimos a la gente que se retire de donde está prohibido bañarse, en algunos casos las personas reaccionan mal y, en muchos casos, llegan a agredirnos. Pero también están los que nos hacen caso, y cuando nos retiramos, vuelven a meterse”, comentó.

Defensa Civil cuenta con 16 personas en su equipo, quienes a la vez coordinan con las dependencias homónimas de los 18 municipios de Mendoza, desde donde en promedio se aportan unas 50 personas por departamento.

A esto, tan sólo en las tareas de prevención, hay que sumarles los efectivos policiales que hacen patrullajes en las zonas en las que la población suele meterse al agua en sitios no permitidos.

De todas formas, es ingenuo pensar que esta estructura puede controlar la conducta de miles de habitantes, por lo que la responsabilidad personal, familiar y grupal sigue siendo la herramienta más requerida para neutralizar posibles trágicos desenlaces.

Por su lado, el subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Alejandro Gil, señaló que a pesar de que se trabaja de forma permanente para evitar que se susciten este tipo de situaciones, es muy difícil la vigilancia permanente de los cauces. “Si no hay colaboración de la gente, es muy complicado”, manifestó.

“Todos los años debemos lamentar pérdidas de vidas por esta causa”, dijo el funcionario del Ministerio de Seguridad.

Gil explicó que el día 25 se descubrió a tres hombres bañándose en las aguas del canal Cacique Guaymallén. Los mismos fueron llamados a salir por los inspectores de cauce de Irrigación, que les advirtieron de una inminente crecida del caudal debido a las lluvias. “No hicieron caso y fueron arrastrados por la creciente. Hubo que rescatarlos”, dijo.

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