Miles de fieles volvieron a expresar su devoción por San Cayetano

Miles de fieles volvieron a expresar su devoción por San Cayetano

Miles de fieles se volvieron a dar cita, ayer a la tarde, en las inmediaciones del santuario de San Cayetano para venerar al Patrono del Trabajo bajo el lema "Enséñanos a amarnos como hermanos" con una procesión por las calles del barrio. El obispo envió un mensaje manifestando que en "nuestra región hay mucha demanda de trabajo y que en la mesa de muchos escasea el pan".

Con el sol invernal acompañando durante todo la jornada de la festividad cristiana, tanto el frente del santuario sobre la calle Moreno como las adyacentes se vieron colmadas de fieles que se acercaron, tanto a rezar como a agradecer a San Cayetano, patrono del Pan y el Trabajo.

Luego de las misas matutinas, a las 15 comenzó la tradicional procesión encabezada por la imagen del santo que recorrió las calles del barrio, junto al párroco local Juan Carlos Cayrol y numerosos sacerdotes, como el padre Gabriel Mestre que representó al obispo Antonio Marino en su función de vicario general.

Desde el altar al aire libre, montado sobre la calle República Arabe Unida frente a la plaza, el padre Cayrol arengaba a los fieles a cantar y a saludar la imagen del santo con las tradicionales espigas. Entre los presentes estuvieron dirigentes de distintos gremios junto al titular de la CGT local (ver recuadro).

Mensaje del obispo

Luego de la lectura del Evangelio, el vicario general explicó que era el encargado de leer el mensaje del obispo de Antonio Marino, ausente debido a un viaje.

"El corazón de un pastor se alegra siempre en contacto con el pueblo de Dios que le han confiado, principalmente en estas ocasiones, en las cuales la fe se manifiesta de manera pública y comunitaria", comenzó.

Asimismo, describió que "San Cayetano es modelo de la confianza en la Providencia de Dios, que cuida con amor de sus hijos que acuden a El, y por eso mismo es invocado como patrono del pan y del trabajo".

"San Cayetano -añadió- entendía y conocía muy bien cuáles eran las necesidades más urgentes de los hombres. Era sensible ante ellas. Pero con el ejemplo de su vida, nos enseñó que hay una realidad preciosa que está por encima de todo".

Luego indicó: "Me uno a ustedes en la oración por sus numerosas necesidades" y reconoció que "en nuestra región hay mucha demanda de trabajo y que en la mesa de muchos escasea el pan. Sé que hay hogares y niños en situación de riesgo. Sé también que el trabajo dignifica y que ustedes no vienen a pedir regalos sino poder trabajar para llevar una vida digna".

"Falta crónica de trabajo"

Mientras era leída la homilía, muchos de los chicos presentes pasaban el tiempo saltando en un inflable con forma de castillo o en la cama elástica, a razón de 10 pesos por 10 minutos.

"Está duro, muchos chicos quieren jugar pero las madres preguntan el precio y siguen de largo. Estoy desde ayer (por el miércoles), espero que San Cayetano me ayude", pidió Oscar, encargado de los juegos infantiles.

En otro tramo de su mensaje escrito, monseñor Antonio Marino dijo que "aplaudo a esta hermosa multitud que viene no sólo a rogar por las cosas materiales necesarias, sino también a agradecer y a implorar el tesoro mayor de una fe inquebrantable que da fuerzas para seguir luchando".

"El santuario de San Cayetano -señaló- ayuda además a crear una cultura de la solidaridad y del encuentro. También en la oración nos abrimos a las necesidades de los demás".

Sobre la precariedad laboral, el purpurado aseguró que "la falta crónica de puestos de trabajo dignamente remunerados y las peculiares y dramáticas condiciones por las que ha pasado y sigue pasando nuestro país, han hecho que muchos hermanos y hermanas nuestros, que buscan ganar honestamente su sustento para sí mismos y para sus familias, acudan a su fe religiosa para encontrar sostén y fortaleza".

Asimismo, se esperanzó en que "con la confianza puesta en Dios y la voluntad firme de hacer lo que está de nuestra parte, saldremos adelante una vez más", a la vez que pidió ayuda a "la intercesión poderosa de San Cayetano ante la Santísima Virgen, que él tanto amó, y ante el Señor Jesucristo, cuyos pasos nos enseñó a seguir con fidelidad".

Luego de la eucaristía, la cola para ingresar al santuario -cuyo ingreso es por la calle Moreno- daba la vuelta a la manzana, ya que nadie quería de dejar de tocar la imagen.

"Vine a las 2 de la tarde, me quedé rezando y caminé con la procesión, pero ahora quiero decirle una oración directamente al santo, por eso hago la cola, porque él siempre me ayudó", explicó Marianela, que estaba acompañada por su hija Lucía.

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