La principal caravana se dio anoche por el centro capitalino, donde unos 3 mil fieles formaron parte de la procesión que culminó en Plaza de las Banderas. Por la tarde, el Oeste también tuvo su celebración.
“Es una expresión de fe como comunidad que sigue al Jesús crucificado y al Jesús resucitado”, explicaron los fieles, quienes transitaron cada una de las 14 estaciones de su camino.
Desde antes de las 20, los devotos comenzaron a congregarse alrededor de la esquina de Avenida Argentina e Islas Malvinas. Abuelos, jóvenes y niños se enfilaron detrás de las camionetas que conducían la procesión.
“Jesús, ayúdanos a purificar nuestra fe”, fue el lema del Vía Crucis 2013, marcado por la reciente asunción del Papa argentino Jorge Bergoglio.
El padre Alejandro, que se desempeña en el Obispado, comentó que si bien tiene un “plus” que el consagrado haya sido Francisco, “para los cristianos lo importante es que haya Papa”.
Los fieles iluminaron su camino con las antorchas que la mayoría llevaba. “Siempre se acompaña el Vía Crucis con velas; vamos iluminando el camino a seguir”, explicó una mujer rodeada de niños.
Varios hombres y mujeres cargaban una gran cruz de madera que guiaba a los participantes de estación en estación. La Avenida Argentina estuvo colmada y a medida que la columna avanzaba se incorporaban fieles.
Con la calma que requieren estos días para los católicos, los miles de peregrinos subieron hasta el Cristo ubicado en las inmediaciones de Plaza de las Banderas, donde finalizó el recorrido.
Oeste
Calles de tierra, perros sueltos y muchos niños jugando fue el escenario del Vía Crucis que se hizo por la tarde en el oeste capitalino. Un centenar de fieles de las parroquias Santa Rita y Nuestra Señora de la Paz caminaron las calles del Barrio San Lorenzo.
Alrededor de las 17, los vecinos se reunieron en cada una de las iglesias para luego emprender la caminata y terminar la peregrinación con una misa que ofreció el padre Paco, en la recientemente inaugurada Parroquia de Santa Rita, ubicada en la calle Rodhe y Avenida del Trabajador.
En la iglesia, la foto del papa Francisco y la bandera del Vaticano esperaban el ingreso de sus seguidores.
Hombres, mujeres y niños recordaron el dolor que sufrió Jesús a través de cada una de las estaciones. A su paso, otros vecinos los observaban con respeto y escuchaban sus plegarias desde las puertas de sus casas.
Los fieles caminaban con pequeñas cruces hechas con ramitas de álamos que hoy quemarán con “las cargas de nuestros pecados”, explicó Mirta, una de las peregrinas.
La columna estuvo encabezada por dos niños que portaban un cartel con la inscripción No y otro con un Sí. “Invitamos a sellar con sus huellas el cartel del No por las veces que negaron a Jesús frente a sus amigos, en el colegio o en el trabajo”, convocaron desde el micrófono, y agregaron: “Le pedimos a Jesús capacidad de decirle sí”.
Dora, una fiel de la capilla Santa Rita, comentó que los vecinos del barrio respetan la iglesia. El 16 de noviembre pasado se realizó una gran celebración en esa parroquia con el estreno de las nuevas instalaciones.
“Venimos a acompañar el camino que hizo Jesús con la cruz”, dijo con firmeza Marisel, vecina de Toma Esfuerzo, quien participó del Vía Crucis en compañía de sus dos hijos.
El trayecto también fue seguido por un grupo de niños y jóvenes que caminaban al frente vestidos con túnicas blancas. “Ellos son del grupo de perseverancia de la capilla; son chicos que ya tomaron la comunión pero aún no tienen edad para la confirmación, entonces intentamos que a través de este grupo se mantengan en la iglesia”, explicaron.
“El amor vale más que la vida”, decía un cartel sobre el altar donde los fieles celebraron la misa.

Comentá la nota