El acompañamiento de los padres y docentes es fundamental para el buen rendimiento en los primeros días de clases, según advierten los especialistas.
Para que el regreso a las aulas no sea un momento traumático tanto para los niños como para los adultos, dado que reanudar las actividades escolares puede provocar una serie de trastornos contraproducentes, especialistas consultados por EL LIBERAL brindaron una serie de consejos para retomar la segunda etapa escolar del año sin que ello implique un proceso traumático.
El acompañamiento de los padres en los últimos días de las vacaciones, y el de los docentes en los primeros del regreso a clases, es fundamental para la correcta incorporación de los niños a la actividad escolar, destacó la psicopedagoga María Rosa Barbarán, quien además precisó que “todos los alumnos manifestará algunos inconvenientes al retomar sus actividades, sobre todo si durante el receso su recreación estuvo específicamente puntualizada en actividades físicas”.
“Volver al ritmo costará al menos una semana, por lo que los padres, deberán retomar de a poco junto a sus hijos las tareas propias del tiempo escolar. Claro que el trabajo posterior estará complementado con el del docente, que deberá acompañar al alumno en este proceso de reinserción, que durará aproximadamente la primera semana”, añadió.
Retomar los hábitos
La profesional advirtió que “cuesta retomar el ritmo luego de un largo período de recreación, ya que hay que volver a los horarios cotidianos y a cambiar los hábitos en la casa que se habían modificado en vacaciones; es un proceso de reacomodamiento que no durará mucho, pero que sí demandará el apoyo de la familia y de los docentes”.
En este sentido, la Lic. Barbarán remarcó la importancia de la ejercitación previa para poner nuevamente en órbita a los niños, motivo por el cual aconsejó que en este tiempo de cuenta regresiva, los niños ya deberían repasar temas vistos en la primera parte del año. “Antes de volver a clases, lo ideal sería hacer un tipo de memoria con los temas vistos hasta el momento. Los padres deben ponerlos en contacto con sus materiales, para que vuelvan a familiarizarse con sus cosas. Y después continuar con el acompañamiento brindándoles dedicación, atención y fundamentalmente manteniendo un constante diálogo con la escuela. Esta parte del año que inicia se plantea para los chicos con otro tipo de exigencias de acuerdo con cómo fueron los resultados de la primera parte”, enfatizó. Los profesionales del área no consideran a los olvidos de los alumnos como un trastorno agravado, sino que responde a una reacción normal después de cualquier distanciamiento de las actividades diarias en las aulas.
“Es común el olvido, sobre todo si los chicos estuvieron enfocados en actividades físicas y deportivas. Por eso importante hacer una escena de recordatorio, ver los cuadernos junto con la familia y encarar juntos alumnos-padres-docentes esta nueva etapa educativa”, indicó. Por esta razón, destacó el papel del docente en el regreso a clases: “Ellos conocen mucho de estas dificultades que arrastra el tiempo de receso y lo que cuesta poner a los niños en órbita nuevamente. Por ello, los maestros mismos ya tienen programada una propuesta para rememorar y volver al ritmo de trabajo”
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