El hecho ocurrió el jueves al mediodía en la puerta del local ubicado en Bulevar y Alberdi. La beba nació bien. Su mamá es adolescente. El padre de la joven fue quién entró al local y pidió ayuda. Una empleada ofició de partera. La historia.
Diario UNO de Santa Fe, dialogó con la empleada, y con sus dos compañeros de trabajo, Karla Benítez y Gabriel Mendieta sobre la particular historia que les cambió el día, porque jamás se imaginaron atravesar por una situación tan particular y feliz.
—¿Karina, cómo fue la experiencia que te tocó vivir?
—Me convertí en partera de un momento para otro, pero la verdad es que no tuve tiempo ni para pensarlo, ni para nada. Ayer, algunos minutos después de las 12, entró un hombre casi transpirado con el frío que hacía y pidió ayuda, diciendo: “Mi hija está a punto de tener familia y necesitamos que nos ayuden por favor. Por favor, ayudenmé”.
—¿Y usted salió corriendo hacia afuera?
—Sí, la chica estaba en un auto estacionado en la calle sobre bulevar, pegadito a la esquina de Alberdi, fui corriendo y la beba ya tenía la cabecita afuera, así que ayude a la mamá muy jovencita, de menos de 20 años, y después la tomé del cuerpito, le corté el cordón, le hice un suave chas chas en la cola, y con el llanto me dí cuenta que todo estaba normal.
—¿Y después que pasó?
—Todo duró ocho o diez minutos, después el hombre, su mujer, su hija y ahora su nieta recién nacida se fueron y no sabemos quienes son esas personas, los tres estamos felices del suceso, pero queremos volver a verlos, saber de ellos, no supimos más nada. Estoy feliz.
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