El pequeño de un año y medio que fue revivido por sus padres, recibió el alta y no tiene ninguna secuela. "Para nosotros volvió a nacer ese día", dijo su mamá.
El pronóstico hace diez días era el más desalentador para este niño tupungatino que cayó a un canal en el patio de su casa y permaneció más de 20 minutos sin respirar –fue arrastrado 200 metros por el agua–.
“Creemos que es un milagro, porque nadie entiende cómo pudo recuperarse en tan poco tiempo. Lo primero que nos decían en cada parte era que seguía corriendo riesgo de vida y que las secuelas podían ser las peores”, expresó Germán, su padre, además de confesar que junto con su esposa habían hecho una lista de avances y retrocesos en un papel cualquiera para llevar un control de las horas críticas que pasó en terapia intensiva del hospital Notti.
Todos los avances fueron positivos y a los seis días ya estaba en sala común.
Hipotermia, asfixia por inmersión y politraumatismos fue el parte con el que el niño ingresó al hospital luego de que un espectacular operativo lo salvara, incluyendo el rescate que hizo el helicóptero de la Policía de Mendoza en el departamento valletano. Antes habían sido sus padres, gracias a las indicaciones telefónicas del 911, quienes lo reavivaron. Reanimación que luego continuó personal de la policía –que lo trasladó– y del hospital General Las Heras.
Aferrados a la fe que tienen en Dios, todos sus familiares argumentan que el milagro se inició desde que Roberto –obrero– lo rescató, ya que cada paso del operativo y de su tratamiento fue perfecto. “No falló nada. Está así gracias a la unión de todos los corazones que rogaron por él, fue ayudado por muchos angelitos. Ya no lo siento sólo mío, sino que es una parte de todos”, agregó su mamá con respecto al apoyo que recibieron con rezos y llamados de amigos y familias. “Hasta nos llamó gente que no conocemos, hasta el piloto del helicóptero quiere conocerlo”, sumó.
Increíblemente. Valentino ni siquiera necesita medicación y sólo resta llevarlo a control. “Ahora nos toca a nosotros concientizar sobre la necesidad de saber lo básico en auxilios, de valorar la salud pública y colaborar con ella pero, sobre todo, de disfrutar la vida y lo humano, que lo material y lo demás no vale nada”.
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