La familia Yapura dijo que tiene muchas "cositas" para la bebé, sobre todo amor.
"Es una historia para no olvidar, no solo para nosotros sino para todos los que habitamos estos lugares tan lejanos", dijo José Yapura, el hombre que halló a la bebé bajo la sombra de un barranco, tapada por terrones y tierra. "Fue todo un milagro, porque yo regresaba de mi trabajo y encaré por una senda para ir a mi casa, cuando de pronto vi algo extraño, algo que me llamó; fue un gemido casi imperceptible el que me hizo acercar", recordó.
"Yo jamás toqué a la bebé, yo me asusté al creerla ya sin vida, quedé espantado y justo cuando me disponía a volver por ayuda llegó un compañero de trabajo, entre los dos fuimos en busca del cabo Guaymás. Él, sin dudar, sacó terrón por terrón, alzó a la bebé, la frotó y le dio unos chirlitos en las nalgas. Ella estaba gris de frío y parecía sin vida, sin embargo comenzó a gemir casi imperceptible y ya con el calor de la campera blanca del policía comenzó a tener signos de vida", relató.
Los minutos que siguieron fueron intensos. "Salimos corriendo hacia la casa del cabo, donde la beba comenzó a mejorar, pero estaba muy fría y al parecer muy grave. No lloraba, era un gemido lento que le salía del alma, desde adentro, no era un llanto, quizá sí una queja dolorosa, muy dolorosa".
Ya en la salita se ordenó su traslado, pero a los hombres ya no les dejaron verla.
"Yo corrí hasta mi casa y le conté a mi señora lo que había hallado y ella, que es muy cristiana, salió a casa de una hija que tenemos y le preparó un ajuar completo para tapar su desnudez, para devolverle ese calor y sacarle el frío que por poco le lleva la vida, pero no pudimos darle nuestro humilde presente, porque la llevaron a Salta", dijo Yapura.
Al hablar con El Tribuno, dijo que con su esposa "aquí estamos, con nuestros cositas para ella y con nuestro amor por alguien que con su obligado sacrificio mostró la cara desagradable del abandono. Para que nunca más suceda, la tierra nos devolvió a Esperanza".
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