"La situación de muchos es de inestabilidad y esa inseguridad laboral repercute en la familia", afirmó el sacerdote Miguel Pessuto
"Como dice la Pastoral Social de la Iglesia, el empleo digno y sustentable es el remedio más eficaz para combatir la pobreza y por eso hay que mejorar las condiciones laborales. La situación de muchos es de inestabilidad y esa inseguridad laboral repercute en la familia. Se tiene trabajo hoy pero no se sabe mañana. Entonces no hay previsibilidad", expresó Pessuto a La Mañana.
El sacerdote aclaró que esa es la realidad que percibe en el Circuito Cinco, lugar donde desempeña su actividad pastoral. "Llamo a este lugar como ‘Formosa norte’. Acá hay mucha inestabilidad laboral. El mayor trabajo que hay en mi zona es la construcción. El Gobierno construye escuelas y viviendas y eso es positivo pero cuando terminan las obras, los pobres albañiles quedan nuevamente con las manos vacías. Falta continuidad. Como saben el trabajo digno es un derecho del ser humano. No digo que el Gobierno es el que debe generar trabajo pero si crear las condiciones y arbitrar las reglas de juego para fomentarla. También es cierto que en Formosa el único trabajo seguro es el estatal y falta más de la actividad privada. El Gobierno no es un patrón que da trabajo y los demás son sus peones", sostuvo.
Fábricas
Insistió en la necesidad de crear las condiciones para fomentar empleo genuino, seguro y digno, que permita a la familia tener estabilidad y construir -a partir de esa seguridad económica- un hogar.
"La economía de Formosa está basada en la agricultura, por eso sería viable poner en funcionamiento fábricas que elaboren los productos de los agricultores. Así los pobladores del interior no vendrían a engrosar los barrios periféricos de la ciudad. Siempre se dijo que la ciudad vive del campo y el campo de la ciudad. Los agricultores deben quedarse a producir en sus chacras y las fábricas pueden funcionar incluso en las distintas localidades. Eso también permitiría recuperar la cultura del trabajo. La pobreza es un flagelo que siempre existió en el mundo. Pero sería interesante descubrir la cara o la faceta que tiene la pobreza hoy en Formosa. Uno queda muy perplejo con las estadísticas que se contraponen. El INDEC dice que en Argentina existe un 15% de pobres pero estudiosos de la Iglesia afirman que en realidad trepa al 40%. Habría que hacer un estudio serio y responsable sobre esta situación ", sugirió.
El sacerdote entendió que existen situaciones que deben ser revertidas de inmediato en ámbitos sensibles de la sociedad, tales como empleo, salud, educación y vivienda.
"La pobreza se ramifica en todos los aspectos de la persona y la familia. Nos encontramos con permanentes casos en las que luego de la consulta médica, no tienen para comprar los medicamentos que figuran en la receta. En algunos hospitales no hay camas, en educación, muchos chicos no tienen los textos, faltan sillas y bancos en algunas escuelas y los docentes tienen que comprar la tiza para poder dar la clase", describió.
El sacerdote opinó que todas estas situaciones conspiran contra la posibilidad de consolidar hogares con fuerte vínculo familiar. "Muchas veces la casa se convierte en un albergue donde uno va a comer y dormir. En ocasiones, los padres salen a trabajar y los hijos pasan la mayor parte del tiempo solos", enfatizó.
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