Miguel Mateos viene a Córdoba a presentar su nuevo disco, el radiante “La alegría ha vuelto a la ciudad”. Maduro y relajado, le canta al optimismo con ganas.
Atiende el teléfono desde Coquimbo, Chile, a donde fue a tocar en un festival que celebró una fecha patria del país trasandino ante 50 mil personas. “Cerramos nosotros con este chico… Daddy Yankee”, dice Mateos, que se sigue considerando un embajador del rock argentino en Latinoamérica. “Tengo el privilegio de haber atravesado toda América y tener un público muy fiel. Y siempre me he considerado un embajador cultural del país. En todos los diarios dicen ‘el cantante argentino Miguel Mateos’. Es una constante a lo largo de mis 30 años”.
Con algunos matices como la oscura balada La bestia en mí, la mayoría de las canciones de La alegría... tienen un espíritu festivo y de conexión con los afectos. “Fue concebido así, es un disco que tiene un gran resumen. Empezó siendo un disco doble de 30 canciones y terminó como un gran resumen de 14 canciones, donde también privilegié elegir las canciones más optimistas, salvo la que mencionás, La bestia en mí, que es una suerte de manifiesto contra la violencia de género”.
–En varias letras hacés mención a las redes sociales, y no de la mejor manera. ¿Te abruman estos medios de comunicación tan fragmentada? En tu blog sí que te explayás digitalmente.
–Uno tiene que aceptar el mundo tal cual es, y es el signo de los tiempos: ver a mi hijo y sus amigos en una reunión de 10 personas y cada uno atendiendo a su celular. Pero no tiene que ver con un agobio, simplemente lo tomo como un símbolo que me da pie para forzar una metáfora. Al nombrar esas palabras, Facebook o Twitter o postear, llevo la imaginación de la gente hacia un determinado lugar. Esa es mi búsqueda. Yo no tengo Facebook ni Twitter, sí tengo una suerte de blog literario que a veces se me ocurre algo y lo pongo. No sé a dónde nos va a llevar esto y ahí estamos todos.
–Está bueno que si vos lo decidís puedas dar un paso al costado y no tener la necesidad de estar ahí. Pero si no tuvieras la carrera hecha, sería un requisito tener que mostrarte en esas. Quizás en los ‘80 lo hubieras hecho.
–Sí, quién sabe. Algunos artistas nuevos quizás, pero artistas consagrados… mmm… me aburre un poco.
Beatle. El ritmo del corazón, Dalin, Sellado por un beso, son temas que tienen el ADN de Mateos pero en los que se puede apreciar también la influencia Beatle (y más precisamente de McCartney). “Ojalá, Dios quiera (risas). Nada me gustaría más. Soy un compositor de canciones pop y siempre he tratado de revalorizar el género. Las canciones que nombrás tienen esa particularidad: todo el disco está cruzado por la forma de hacer canciones. Y sí, obviamente que tengo la influencia McCartniana, que es el mejor pop que se haya hecho sin duda. Pero con eso acabás de alegrar mi noche”, confiesa entre risas.
Igualmente, entre las referencias más directas menciona “al último disco de Tom Jones o el de Hugh Laurie, en el que las mandolinas se mezclan con guitarras distorsionadas”. “Todo eso tiene que ver con mi formación folk, pero folclórica, que tiene hasta un poco de chacarera santiagueña, no solamente venero a James Taylor. Tiene que ver con mi manera argenta de ver y concebir el folk”, amplía.
–Argentina está muy presente en este disco. En “Wonderland” decís “el que se va de la Argentina pierde… mi norte está aquí, mi hijo es de aquí”. ¿Te declarás un defensor de compre argentino?
–Sí, sin duda. No reviste solamente una cosa coyuntural, aunque me parece que el momento también ayuda. Tenemos que seguir pensando en todas las posibilidades que tiene Argentina y considero que tenemos una cantidad de recursos naturales y humanos tremendos, nos tenemos que poner un poco más de acuerdo nosotros. Me parece que el que se va de la Argentina pierde, efectivamente. Lo digo en una canción que tiene que ver con mi forma explícita de cantar mi dolor cuando me tuve que ir. Estuve fuera del país del ‘89 al ‘95, y he sido muy crítico de toda la década del noventa, pero era uno de los pocos que gritaba por eso. Ahora lo hice descarnadamente en esa canción.
–¿Qué cosas te llevan a decir que “La alegría ha vuelto a la ciudad”?
–Es la canción que cierra el álbum y tiene un pretexto: saber que tu amor volvió. Y de ahí en más, una serie de metáforas. Pero creo que hay que sacarse un poco la mochila, el peso este que llevamos, relajarse un poco. Yo ya soy un hombre maduro y creo que hay que vivir más relajadamente y no hay que echarse tantas culpas.
En vivo. Mateos y su banda estarán en la Plaza de la Música el jueves a las 21.30. Entradas: 110, 132, 165, 220, 275 y 330 pesos en Edenentradas.com, Edén y Vesta.
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