El dirigente del Frente para la Victoria, Miguel Ángel García, aseveró ayer que el gobierno local "está a punto de cometer un despojo histórico, al ceder a una empresa, de la que no sabemos nada, uno de los espacios públicos más preciados y simbólicos de nuestra ciudad...
tendrá los mismos servicios que la actual”, al referirse a la construcción de cuatro torres en el espacio céntrico que ocupa la terminal de ómnibus.
“Es doloroso observar como el gobierno local desde el Poder Ejecutivo y el Consejo Deliberante, deciden y legislan contra los intereses de los vecinos, privándonos para siempre de un espacio público que nos corresponde por derecho propio”, dijo el dirigente kirchnerista.
García recordó que “se ignoró la opinión de la mayoría de los participantes de la audiencia pública organizada por la Federación de Sociedades de Fomento”. Allí -continuó- vecinos, comerciantes, profesionales y sectores de la oposición “se expresaron por unanimidad en que ese espacio público no debía perderse. Tampoco se prestó
atención al Consejo Asesor que recomendó no modificar el Factor de Ocupación Total”.
“Ahora –aseveró- cuando ya el oficialismo aprobó la enajenación del predio y el martes se aprobarán la modificaciones al Código de Ordenamiento Urbano que permitirá la construcción de las cuatro torres, como juninense me queda solamente exhortar al intendente y concejales como representantes del pueblo y hombres al servicio del Estado municipal a que reflexionen sobre el derecho que tenemos los habitantes de Junín sobre ese espacio público”.
En tal sentido García sostuvo que “a partir de declaraciones de los propios funcionarios una vez construidas las torres, el único espacio público que quedaría en ese lugar para los juninenses sería una placita, desde donde con la ñata contra el vidrio solo podremos
observar desde afuera un colosal edificio ajeno, sin utilidad pública.”
“Por eso -puntualizó García- el Ejecutivo y los concejales del oficialismo deberían discutir, en defensa de los intereses de los juninenses, el proyecto de la empresa Edelweiss exigiendo que la planta baja y el primer piso de ese edificio sean propiedad del municipio, teniendo en cuenta el negocio inmobiliario que permitirá a la empresa obtener fabulosas ganancias. Allí se podría instalar un teatro, salas de exposición, sala de conferencia, baños públicos y muchas cosas más que serían de mucha utilidad para los vecinos que de esa forma no perderían la posesión de ese espacio".

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