Miguel como bandera

Miguel como bandera
En 1993, en la comisaría novena de La Plata, el estudiante de Periodismo de veintitrés años, Miguel Bru, fue torturado, asesinado y desaparecido luego de haber sido secuestrado en Bavio. El reclamo de los familiares y amigos se convirtió en bandera de los derechos humanos y el repudio a la represión policial. A veinte años del horror, su madre lo sigue buscando. A veinte años, Miguel sigue vivo en la lucha de todos.
Aunque Miguel Bru fue capturado por la bonaerense en democracia, el método utilizado por la fuerza policial fue similar –sino idéntico- al implementado durante la última dictadura cívico militar.

El 17 de agosto de 1993, Miguel Bru fue secuestrado cerca de Bavio luego de haber denunciado un allanamiento ilegal en su casa unos días antes. Entre las 19.00 y las 20.00, Miguel fue ingresado a la comisaría novena de La Plata. Testigos denunciaron que fue torturado en esa seccional. Nunca fue vuelto a ver.

Desde entonces, su madre Rosa Bru, acompañada de entidades defensoras de los derechos humanos y una gran cantidad de compañeros de Miguel, encabezó el pedido de aparición de su hijo y el juicio a los homicidas.

En 1999 se condenó a perpetua a los ex policías Walter Abrigo y Justo López, por su muerte y desaparición, y por encubrimiento al ex comisario Domingo Ojeda y al ex oficial Ramón Ceressetto.

Hace 11 años fue creada la Asociación Civil Miguel Bru (AMB), que no sólo continúa el reclamo por Miguel sino que interviene y apoya a las víctimas de las violaciones a los derechos humanos.

MIGUEL COMO BANDERA

“Voy a cubrir tu lucha más que con flores” canta León Gieco en “El ángel de la bicicleta”. Eso fue lo que Rosa Bru consiguió; eso fue lo que, a pesar de la tristeza y del espanto, la desaparición del joven estudiante logró sembrar en la sociedad: la resistencia, la memoria, el respeto, la consolidación del famoso “Nunca más”.

Cuando se habla de derechos humanos no sólo se hace referencia a las atrocidades cometidas durante los años setenta. Resulta fundamental para una sociedad revisar la historia, condenar la impunidad, sanar las heridas teniendo memoria, así como resulta fundamental tratar las violaciones de los derechos estando en democracia.

Miguel Bru demostró que el monstruo de la represión seguía estando despierto durante los noventa, un monstruo que aún continúa apareciendo, sobre todo en los barrios bajos, y cuyas víctimas suelen ser jóvenes de clases aletargadas.

Rosa Bru asegura que no puede pensar en su hijo como “una bandera”, pero reconoce que es un emblema de la impunidad policial. Desde la asociación que dirige, ella se encarga de que casos similares a los de Miguel no queden impunes, consigan mediaticidad y, por ende, repudio general.

20 AÑOS PARA REFLEXIONAR

El cuerpo de Miguel Bru nunca fue devuelto a sus familiares. Su desaparición física nos obliga a pensar que “Nunca más” es algo más que una frase que representa lo ocurrido treinta años atrás. “Nunca más” es una lucha que debe ser defendida todos los días.

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