Como alternativa a las sanciones contra las empresas que incumplen la normativa ambiental o aplicar una efectiva política ambiental, el gobierno recurre a la buena voluntad del empresariado para disminuir la contaminación que se causa. Mañana se reunirá por enésima vez el comité de Cuenca Salí-Dulce.
“Hay que trabajar para tratar de no dañar. Primero, nos estamos dañando a nosotros mismos, no tan sólo a los santiagueños. Hay que trabajar para que no se contamine. Hace falta más”, atinó a decir el gobernador frente al alarmante diagnóstico en el que se encuentra el embalse de Río Hondo y sus ríos tributarios.
Alperovich adelantó, además, que el ministro de Producción, Jorge Gassembauer (de quien depende la Secretaría de Medio Ambiente) se reunirá estos días con el intendente de Las Termas de Río Hondo, Miguel Roberto Mukdise. La ola de críticas desde la vecina provincia, sumadas a las hasta ahora poco efectivas, causas judiciales por el daño ambiental que se produce desde Tucumán, serán motivo de la charla que mantendrán ambos funcionarios.
Mientras la mortandad de la fauna ictícola avanza a mayor velocidad que los resultados concretos (y las promesas), por enésima vez el Comité de Cuenca Salí-Dulce volverá a reunirse. El encuentro, convocado de urgencia, se realizará mañana en la ciudad de Santiago del Estero y estará presente el secretario de Medio Ambiente de la provincia, destinatario de todas las miradas.
Montalván, según publicó el matutino santiagueño El Liberal, afirmó días atrás que “el embalse Río Hondo no muestra signos de contaminación”. Lo dijo 48 horas después de que técnicos santiagueños y tucumanos constataran la presencia de algas en el embalse y de una sustancia rojiza nauseabunda en el arroyo Matazambi donde se encontraron peces muertos por la supuesta falta de oxígeno en el agua.
“Nuestros técnicos estuvieron el miércoles en el embalse Río Hondo y nos informaron que la situación no es alarmante, que los parámetros eran normales”, sostuvo Montalván

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