Las elecciones legislativas de este año marcaron un punto de inflexión para muchos espacios políticos. Para bien y para mal. Así como en la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narváez deberá llamarse al ostracismo, en la ciudad de las diagonales, el dirigente Gonzalo Atanasof deberá hacer lo propio. Como reza el refrán: “Nada se pierde, todo se trasforma”.
Mientras descansa en la costa luego de lo que fue una difícil campaña electoral, el despacho que ocupa desde el 2009 en el Anexo de la Cámara de Diputados se encuentra completamente cerrado desde el día siguiente a las generales.
Sin embarco, Atanasof ya comenzó las negociaciones para, en un acuerdo marco entre el denarvaísmo y el sciolismo, desembarcar en el gobierno de la provincia.
Según supo REALPOLITIK, fruto del acuerdo entre estos dos sectores, que tendría por objetivo contener a lo poco que le quedó a De Narváez tras la contienda de octubre, Gonzalo Atanasof desembarcaría en un área de la provincia de Buenos Aires. Aunque aún se desconoce exactamente dónde, se especula que sería en una secretaría aún a designar.
Con este giro, Atanasof marca un retorno a la fuente, pues vale recordar que su carrera política comenzó como concejal del Frente para la Victoria, hace ya muchos años.


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