El miedo a la calle en Córdoba

El miedo a la calle en Córdoba

La calle ha dejado de pertenecerle al vecino. La maldita sensación de estar en peligro permanente se extiende en capital.

No por repetida y hasta el hartazgo, la realidad puede dejar de sorprender o inquietarnos. La calle, ese espacio público donde todos somos iguales definitivamente, ha dejado de pertenecernos desde hace tiempo. Y nada, en el corto plazo, va a cambiar esa situación.

Así lo siente el vecino común cuando ve de qué modo el andar o el estar en un espacio abierto –como una calle o una plaza– se convirtió en una latente situación de riesgo. Sobre todo en aquellos puntos de la ciudad de Córdoba que no son las grandes avenidas donde desfilan los patrulleros nuevos.

Esa maldita sensación de estar en peligro permanente se extiende. No por nada una reciente encuesta realizada por este diario ratificó que la inseguridad sigue siendo, por lejos, el mayor problema que enfrentan los habitantes de la Capital.

Hoy el vecino ve de qué forma las calles, en su gran mayoría, han sido ocupadas por una delincuencia jugada al todo por el todo, en muchos casos.

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