A metros de la Autopista, Ludovica ya da la bienvenida a los visitantes

Un inmenso monumento de Sor María Ludovica se emplazó ayer en la rotonda de 120 y diagonal 74, “para que la Patrona de los niños y los adolescentes les dé la bienvenida a las personas que llegan a la Ciudad”, informó la hermana Adriana, superiora de la comunidad de Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, orden religiosa a la que pertenecía la beata.
Según se informó ayer, la entronización oficial se realizará el próximo jueves a las 19 horas y estará a cargo de monseñor Alberto Bochatey, obispo auxiliar de La Plata. Desde la comunidad de Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia se indicó que se espera contar con la presencia de la comunidad. “Se va a tratar de un acto muy emotivo y deseamos que todos los platenses se sumen al acto”, dijo la religiosa.

Sin embargo, desde ayer la figura de Sor María Ludovica ya se observa en la plazoleta de 120 porque, según se apuntó, se aprovecharon los días del fin de semana largo para colocar la estructura en ese sitio en el que también se encuentra una cruz.

Si bien hay grandes figuras de la beata en el hall central del Hospital de Niños, en el ingreso a la Catedral y en una capilla ubicada en 524 y 120, las religiosas remarcaron la importancia de que se coloque su imagen en uno de los principales accesos de la Ciudad.

“Cuando nos enteramos de que había una persona que quería donar la imagen nos pusimos muy contentas y acordamos con las autoridades del Municipio que ese sería el mejor lugar para que la imagen de Sor María Ludovica le dé la bienvenida a los que llegan a la Ciudad”, dijo la superiora.

Una religiosa que dedico su vida a los enfermos

Sor María Ludovica nació en Italia el 24 de octubre de 1880. En 1900 ingresó a la Congregación de Hijas de La Misericordia de Santa María Josefa Rosello. En mayo de 1905 vistió el hábito e hizo sus votos de obediencia, pobreza y caridad para dedicarse, durante los dos años siguientes, a la oración, al cuidado de la niñez y al socorro de los menesterosos.

Dos años después, el 14 de noviembre de 1907, su congregación la envió a la Argentina, integrando un reducido grupo de religiosas que arribó al puerto de Buenos Aires. En La Plata fue convocada por la Sociedad de Beneficencia y se incorporó al incipiente Hospital de Niños local, fundado el 6 de septiembre de 1887.

Las modestas instalaciones, más allá de un simple alambrado, se limitaban a dos salas de madera bajas y chatas con solo sesenta camas, en el que atendían seis médicos y dos enfermeras. Fue entonces que se la destinó al lugar más humilde del centro de salud, la cocina y la despensa, donde se ocuparía de preparar los alimentos para internados y residentes.

Sor Ludovica comenzó a visitar, primero esporádicamente y luego de manera continua a los enfermos e inició su vida misionera que se basó en la ayuda social y el cuidados de quienes la necesitaran.

Con los años llegó a ser directora de la institución, hasta su fallecimiento.

Falleció a los 82 años, su proceso de beatificación comenzó en 1996, fue declarada Venerable en 2001 y beatificada en Roma en el año 2005 por el Papa Juan Pablo II.

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