El mestrismo objeta el fideicomiso, pero lo usaría

Si es elegido intendente, lo asumirá como parte del "inventario". La dispersión del bloque de la UCR alcanzó su pico máximo con este tema.
No fueron pocas las curiosidades que dejó la aprobación del convenio entre el municipio y Nación Fideicomisos por 466 millones de pesos. Por mencionar sólo algunas: los menores requisitos legales exigidos esta vez, en comparación con otro acuerdo similar, pero por sólo 15 millones de dólares suscriptos con la Provincia; el nivel de crispación que se vivió en el recinto (el radical Marcelo Cossar llegó a decir que el penal de “Bouwer no es sólo para los delincuentes comunes”, emparentando con ese destino a sus pares que aprobaron el acuerdo); el apuro oficialista por votar un tema que si bien hace dos años que da vueltas por comisiones, en la práctica se discutió poco.

Todo eso quedó en la comidilla de la sesión. Pero también hubo saldos a futuro. Por caso, que la UCR, que a través de su candidato Ramón Mestre aparece con expectativas de suceder a Daniel Giacomino en la intendencia, anticipa que, si llega al Gobierno, utilizará el polémico empréstito.

El propio Cossar opinó que el acuerdo aprobado “no le sirve a la ciudad” y no está planteado bien en términos legales, al punto de que la UCR evalúa llevarlo a la Justicia penal.

“No somos suicidas. Si la herramienta sirviera, la hubiéramos aprobado con las dos manos”, dijo. Aún así, dejó entrever que, llegado el caso, Mestre usaría el empréstito. “Si uno es Gobierno, hereda las cosas buenas y también las malas”, aclaró.

Otro elemento que quedó expuesto fue la disidencia interna en la UCR, donde los tres mestristas rechazaron el acuerdo, mientras que los dos nicolacistas (Guillermo Farías y Eduardo Conrad) y también Mario Rey, acompañaron la iniciativa. La negativa de Rey era más esperable, no así las de Farías y Conrad, quienes integran el grupo de cinco aspirantes a ediles que Fuerza Renovadora (nicolacismo) logró incluir en la lista que Mestre ofrecerá en los comicios del 18 de septiembre.

Las preguntas respecto a cómo haría Mestre para disciplinar un futuro e hipotético bloque oficialista surgen por anticipado. El quiebre de ayer fue leído de distintas maneras.

Cossar admitió que, como jefe de bloque se sentía “incómodo”, pero prefirió mostrarse optimista: “Si somos oficialismo, esto no puede suceder”.

Eduardo Conrad (nicolacismo) avisó que no se considera un “mano de yeso” y que si la UCR es Gobierno no cambiará su forma de manejarse. Sí admitió que la condición de oficialismo implicaría otro tipo de compromisos de gestión.

Más duro fue Rey –derrotado por Mestre en la interna–, al blanquear que hace tres meses que no es convocado ni concurre a reuniones de su bloque. Dijo no saber “qué pretende Mestre de la bancada, ni qué municipio quiere encontrar”, por lo cual reivindicó que él se mueve con agenda propia. También criticó a Cossar. “Su decisión de retirarse del recinto, forzó un papelón”, sintetizó.

Avanzada total

En Tribunales. A medida que se acerca el final del mandato de Daniel Giacomino, cada vez son más sus decisiones cuestionadas primero políticamente en el Concejo Deliberante, y que luego se judicializan por vía de denuncias penales. En esto, la UCR asumió un rol protagónico: acredita denuncias por la licitación del sistema prepago del transporte, por la compra directa de colectivos articulados, y ahora va por el empréstito con Nación Fideicomisos.

Diferenciados. La embestida radical se enmarca en la decisión de Ramón Mestre de controlar cada paso de la retirada de la gestión de Giacomino, a quien le reclamó varias veces que no tome decisiones que comprometan a su sucesor.

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