Los equinos murieron producto de las picaduras. La Comuna quiere prevenir ataques a vecinos.
Tras el ataque mortal, obreros municipales fumigaron el terreno donde estaban ubicadas las alzas abandonadas donde las abejas armaron cuatro colmenas y que, al permanecer allí sin ningún control, derivaron en el enjambre que le quitó la vida a los animales.
Obreros municipales repitieron cumplieron antenoche esa labor y ayer extendieron las fumigaciones a otros sectores cercanos a la ex fábrica donde estaban los insectos. La idea es evitar que las abejas regresen al lugar. Antes se habían retirado los recipientes que el propietario dejó librados a su suerte.
Fuentes municipales adelantaron que en los próximos días harán un relevamiento de todas las colmenas ubicadas en Merlo y zonas aledañas.
Las acciones se cumplen luego de que un enjambre de abejas atacara a cuatro caballos. Producto de las heridas y el efecto de sus aguijones, tres animales murieron y sólo una joven yegua sobrevivió.
Los equinos eran de Ariel Godoy, un hombre oriundo de Merlo que los utilizaba para asistir a desfiles y encuentros criollos con la agrupación gaucha El Quebracho.
Godoy había llevado a sus animales a pastar a un lote lindero a la ex fábrica. En ese predio desolado estaban las abejas. Los vecinos del barrio 140 Viviendas notaron un extraño comportamiento en los caballos.
Al acercarse al predio, distante a 100 metros de sus casas, vieron el feroz ataque. Cientos de insectos picaban sin piedad a los equinos.
La ayuda llegó rápido: bomberos, personal de la Comuna, un veterinario, Godoy y otros allegados hicieron todo lo posible para aliviar los efectos de las picaduras, pero a las pocas horas Gateado, Oscuro y la yegua Cholina murieron.
Según la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Merlo, todavía no pudieron detectar el tipo de las abejas que provocaron el ataque. Por eso recomiendan a los vecinos avisar de inmediato al municipio si observan varias abejas juntas. Es probable que los insectos busquen regresar al lugar donde tenían su hábitat pero, al no tener sus colmenas, tal vez busquen nuevos lugares para instalarse y podrían hacerlo en casas cercanas.
Mientras tanto, la Comuna denunció al propietario de las alzas abandonadas, un hombre de apellido Passeti, quien dejó Merlo para instalarse en el norte del país.
El empresario fue acusado de irresponsabilidad civil y por atentar contra la salud pública. Passeti fue localizado en Salta, su nueva ciudad, y está al tanto de lo ocurrido.
Los elementos para la apicultura abandonados -y que con el tiempo le dieron lugar a las abejas- fueron retirados hacia el campo de un apicultor de la zona, quien cumplirá funciones como depositario. Actualmente, en Merlo está vigente la ordenanza municipal 913 (data de 2005) la cual establece que no se deben instalar colmenas en el ejido urbano.
"Fue muy triste ver morir a los caballos. Gente de la municipalidad, bomberos, veterinarios y sus dueños hicieron todo para salvarlos, pero la cantidad de picaduras era impresionante. Si mataron a tres caballos, no quiero pensar lo que le podría haber ocurrido a un ser humano", dijo la directora de Medio Ambiente de la Municipalidad de Merlo, Adriana Paradzik.
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