Georgina Orellano, titular de Ammar, dijo en Radio Altos que “mejor que prohibir es regular”. “Nadie nos tuvo en cuenta a la hora de tomar decisiones”, agregó.
Después de 4 meses desde su aprobación en el Concejo, el intendente Gustavo Bevilacqua aprobó la semana pasada la ordenanza que prohíbe los cabarets en nuestra ciudad. Si bien la medida fue vista con buenos ojos desde diferentes sectores, despertó críticas por parte de las mujeres que se dedican al trabajo sexual.
La Asociación de Meretrices Mujeres de la Argentina (AMMAR) fue una de las entidades que se manifestó en contra de la medida. En diálogo con Radio Altos, la titular de la organización sindical Georgina Orellano consideró que con esta medida “prohibicionista” se expone a las mujeres que deciden trabajar con su cuerpo a la “precarización y la clandestinidad”.
“Antes que prohibir, lo mejor es regular la actividad para que las trabajadoras tengamos una mayor protección”, opinó.
Asimismo, dijo que varias chicas de Bahía Blanca se comunicaron con la organización para plantearles que los dueños de los cabarets en los que trabajan les anticiparon que modificarán los lugares y pondrán pools o locales similares, pero que ellas seguirán trabajando allí.
“La prohibición no es la solución. Estas medidas terminan afectando las fuentes de trabajo de muchas Trabajadoras Sexuales. Nadie tuvo en cuenta el sustento de esas familias a la hora de adoptar la medida", sentenció.

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