Se trata de la tarea altruista de profesores del colegio San Pablo. Buscan otro lugar para seguir con la actividad social y educativa.
El razonamiento pertenece a una madre que mandaba sus hijos al merendero que funcionaba en la sede de la Delegación Municipal de Mayor Drummond, propiedad que permanece cerrada por un conflicto de alquileres entre los dueños del inmueble y la comuna departamental.
El jueves pasado, 30 ó 40 niños del humilde barrio Las Margaritas y de la ocupada ex estación de trenes de Mayor Drummond, no pudieron entrar a la sede municipal de calle Guiñazú 1835, porque los propietarios de la antigua casona cerraron las dependencias e impidieron que se cumplieran las actividades municipales y las del comedor social.
El merendero no es municipal, sino que es sostenido de manera altruista por profesores del colegio San Pablo, un establecimiento educativo privado y religioso de larga trayectoria en Luján, que está cumpliendo medio siglo de vida. Los educadores cumplen con esta misión fuera de sus horarios de clase, y por supuesto no cobran nada.
Como los dueños cerraron las dependencias porque el municipio les adeuda 5 meses de arriendo y nos les renueva el contrato, según manifestó el titular del inmueble, José Roberto Días, los chicos que concurren a la llamada "escuelita" fueron atendidos por los docentes en el amplio terreno descampado de la vieja estación, calle de por medio.
Esto ocurrió el jueves pasado. Allí se les dio la habitual colación que se les brinda semanalmente y también se realizaron tareas escolares, pero todo a la intemperie.
Como derivación del entredicho entre el municipio y los dueños de la casa, las autoridades del colegio San Pablo están estudiando el traslado de la actividad a otro lugar.
Aunque esa actividad de solidaridad no es llevada a cabo institucionalmente por el colegio, es apoyada por los directivos de la organización educativa, que pertenece a los Hermanos Menesianos.
El hermano Claudio Contreras, encargado de la pastoral del colegio, sostuvo -con ánimo de no entrar en demasiados detalles- que la institución buscará otro lugar para brindar la instrucción y los alimentos a los niños. Sí dejó en claro que se agradecía a la comuna "por habernos prestado el lugar".
Con los padres
Nicol Guiñez, cabeza de hogar, mandaba un niño de 11 años a las tareas de auxilio escolar. "Mi chico va a la escuela Juan José Paso y está muy contento con la relación con los profesores del San Pablo", contó la mujer.
Paola Sosa (30, separada) debe criar a 2 niños, de 6 y 9 años. Se encuentra sin trabajo. "Por estos docentes, los chicos han conocido el parque y han ido al cine, es decir, no es sólo la merienda", aseguró.
En tanto, Catalina Valdez, del barrio Las Margaritas, pidió que "se reabra lo más pronto posible la escuelita", a la que envía a sus 2 nenas, de 3 y 6 años, respectivamente.
"Mis hijos adoran a los profesores y sí es momentáneo la perdida de la relación, vaya y pase, pero sería muy triste que no se pudiera seguir con la actividad", se quejó.
Los padres mencionaron que la ayuda en tareas de la escuela es de dos días, miércoles y jueves. Todos coincidieron que para ellos tiene mucho valor.
El municipio
Inactiva y con carteles que anuncian "cerrado por no pagar el alquiler", la casa de Guiñazú 1835 no sólo servía para recibir 2 días a la semana a los pibes de la vecindad, sino que también es la oficina municipal del lugar, con apertura a diferentes actividades para los residentes en la zona.
El secretario de Gobierno municipal, Nelson Elaskar, explicó que está en curso la cancelación de los alquileres atrasados, "pero la Municipalidad sigue reteniendo la posesión del inmueble", por lo que consideró que la actitud del propietario no es la correcta.
También aclaró: "Ahora estamos haciendo una nueva contratación directa, por un monto de $ 3.200 mensuales a través de una actualización que hemos hecho, a la que se puede presentar el actual titular, pero sin descartar cualquier otra oferta de inmueble".
De todos modos, admitió que las tramitaciones tienen un período de ejecución burocrática y podrían pasar 20 o más días para restablecer la relación con el dueño o con otro locador, si este último cambiara.
Elaskar, al igual que Juan Carlos Rivas, secretario de Relaciones Comunitarias, señalaron que no sabían que se prestaba el local de la delegación para las tareas educativas.
A juicio de ambos, la explicación es que probablemente se dio apoyo, sin mayores tramitaciones, por el fin social y solidario de la acción acometida.
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