Mercedinos apasionados por el aeromodelismo y la amistad

Mercedinos apasionados por el aeromodelismo y la amistad
El fin de semana sacuden sus obligaciones y salen a pilotear sus aviones a escala, acrobáticos o planeadores.
Aficionados. El grupo completo de fanáticos junto con sus objetos más preciados.

Parecen niños, pero no lo son. Un grupo de unas quince personas, que ya superaron las tres décadas, se reúne cada fin de semana para despuntar una actividad que los apasiona: el aeromodelismo. Cada uno tiene durante la semana las obligaciones y compromisos laborales propios de su actividad, pero el fin de semana pone en marcha “su cable a tierra” y pilotea un pequeño avión para olvidarse de las responsabilidades y compartir un buen rato con amigos.

En el predio del Tiro Federal es común ver un grupo de hombres, y algunos niños también, que cada fin de semana dan rienda suelta a su afición por diseñar, pilotear, o simplemente admirar pequeños aviones a escala, manejados por radiocontrol.

“Es un hobby apasionante: acá se juntan muchas cosas. Está la parte de lo que es la física del vuelo, está la electrónica, la mecánica en los motores a explosión, la parte eléctrica en otras modalidades de vuelo, está la alta tecnología en todos los sistemas, dron por GPS y vuelo desatendido por PC, hay muchas posibilidades”, explica Guillermo Persa, quien, junto a su hermano es pionero en la ciudad.

Todo el grupo coincide en que hay varias aristas de la actividad, y que cada persona puede sentirse atraída por una u otra, pero que siempre terminan enganchados a la afición.

“Hay gente a la que le gusta los aviones a escala, a otros los planeadores, otros prefieren los acrobáticos. Existe una variedad muy importante en el aeromodelismo, aparte de la posibilidad de poder construirlo desde un plano, o poder fabricar los planos”, señaló Fernando Persa, que hoy tiene 42 años y desde los 9 se dedica a los aviones pequeños junto a su hermano.

A lo largo de los años, el grupo pasó por el Aeroclub, la Sociedad Rural, la zona de la V Brigada Aérea, y hace tres años logró asentarse en un sector del Tiro Federal que ellos mismos acondicionaron. Con el equipo de mate, sus pequeñas valijas con las herramientas necesarias y los modelos, armados o en partes, llegan para compartir una tarde más.

“Esperamos siempre el fin de semana para juntarnos, a veces no traigo aviones e igual vengo gustoso porque siempre te encontrás con amigos y es un buen momento para tomar unos mates y charlar”, dice Fernando, que también arma los aviones y por estos días trabaja en un proyecto de avanzada (ver Un megaproyecto en marcha)

Los hermanos Persa heredaron esta pasión de su padre, quien era aeromodelista y que cuando ellos eran niños les regaló su primer kit para armar. De allí en más la pasión fue creciendo. En otros casos, logran cumplir un viejo sueño de niños que había quedado pendiente.

“Empecé luego de hablar con amigos, y también para darme el gusto que no pude de niño. Me compré mi primer avión, y con ayuda de un entrenador y todo el grupo empecé a volar hace 5 años”, explicó Daniel Domínguez. “No es tan complejo es cuestión de animarse, se puede y además todos en el grupo siempre le dan una mano a quien quiere aprender. Esto es un gran cable a tierra, te desenchufa y se comparten muy buenos momentos”, dijo el ferretero que ya tiene cuatro aviones, pero asegura “que siempre uno quiere otro más”.

En otros casos, la afición los lleva a competir en distintos certámenes y prepararse para llegar de la mejor manera. “Tengo un avión que tiene dos metros setenta de envergadura y dos metros setenta de largo, con un motor de 120 centímetros cúbicos, y es especial para hacer acrobacias”, describió Martín Biosca. Él fue campeón argentino en 2012 en una de las especialidades y ahora se prepara para competir en el campeonato nacional de Bell Ville en noviembre. “Uno se siente un poco niño, es una gran sensación ver el avión volando y que depende de vos traerlo sano de vuelta a tierra, eso da una adrenalina distinta”, agregó el joven que trabaja en una fábrica y hace cinco años descubrió la pasión por la disciplina.

Accesible a todos

El grupo es abierto a todo el que desee acercarse, conocer la actividad, hablar con sus integrantes y también sumarse a los encuentros.

“Tengo 14 aviones, porque es un hobby muy amplio, están los drones, el vuelo libre, el FPV (First Person Viewer) donde el avión lleva una cámara y en tierra tenemos un monitor o unas gafas que tienen dos monitores. Se le llama vuelo en primera persona porque da la sensación de que estás dentro del avión volando. Cualquiera puede venir y nosotros le prestamos el avión y ve si le gusta”, dijo Guillermo Persa.

Si bien hay aviones y equipos de radiocontrol que son costosos, para comenzar el dinero necesario no es tan importante como la mayoría piensa.

“Con 2.500 pesos te podés armar un avioncito con equipo de radio y comenzar. Inclusive comprás eso y ya te queda el equipo de radiocontrol, el motor, los servos, y después podés cambiar por otro modelo pero tenés todos los componentes que son reutilizables”, concluyó Fernando Persa.

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