Mercedes D’Alessandro es economista, escritora y se dedica a evaluar con perspectiva de género los datos vinculados con el mundo laboral, empresario y político.
Hoy, desde las 17.30, presentará su libro Economía Feminista: Como construir una sociedad igualitaria en la sala Walter Adet de la Biblioteca Provincial, ubicada en Belgrano 1002.
En un diálogo que mantuvo por internet con El Tribuno, aseguró que el salario de las mujeres es importante para sostener a gran parte de las familias, aunque se mantienen los estereotipos según los cuales son los varones los que deben solventar los gastos.
“Cambió muchísimo la participación laboral de las mujeres, no así las condiciones en las que ellas se insertan”, afirmó.
Durante el encuentro que se realizará esta tarde, organizado por la Fundación Contemporánea, la especialista y fundadora del portal Economía Feminista dialogará con la periodista Itatí Carrique sobre algunos de los ejes del libro en el que aborda temas como la desigualdad, la pobreza y la búsqueda de soluciones desde nuevos puntos de vista.
¿Cómo cambió la participación de las mujeres en la economía durante la última década en el país?
Los datos más llamativos son que, si miramos la década del sesenta, solo dos de cada diez mujeres trabajaba afuera del hogar. El resto, era ama de casa.
Hoy son siete de cada diez las que trabajan fuera del hogar. Es decir, la participación económica de las mujeres cambió radicalmente.
Esto hace que ahora se inserten en el mercado laboral. De hecho, cuando uno mira las jefaturas de hogar, es muy llamativo.
En Salta, por ejemplo, más del 50 por ciento de los hogares tiene una jefa de hogar mujer. Es decir, el ingreso de la mujer es central para su funcionamiento y eso es algo muy diferente a lo que pasaba en los años sesenta, cuando la mujer que trabajaba es porque era muy pobre o lo hacía por un ingreso accesorio.
No quiere decir que hoy no sigan siendo pobres en muchos casos, pero las mujeres están más acostumbradas, por decirlo así, a tener una carrera y una vida independiente. Eso es algo muy importante para resaltar.
Cambió muchísimo la participación laboral de las mujeres, no así las condiciones en las que ellas se insertan. En cierta medida, se sigue manteniendo un modelo tradicional de familia con esta separación en la que el papá, el trabajador varón, sale y es el macho proveedor y la mujer es la que se queda al cuidado de los chicos.
Eso se refleja en el sistema de licencias. Los varones solamente tienen dos días, mientras que las mujeres tienen tres meses. Eso refuerza estos estereotipos y hace que muchas mujeres, cuando tienen hijos, deban dejar de trabajar porque no tienen acceso a guarderías o lugares de cuidado para los niños o porque sus parejas no pueden tomarse esos días.
Hay un montón de cosas que tienen que ver con el marco legal y la forma en la cual las mujeres se insertan en el mercado.
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