Por mensajes de lector de UNO los condenaron por ser narcos

Por mensajes de lector de UNO los condenaron por ser narcos
Vecinos alertaron por la venta de drogas en el Pancho Ramírez de Paraná. Intervino la Justicia y hubo un juicio abreviado. Los siete acusados fueron condenados a prisión.

Los lectores de UNO con el tiempo se están convirtiendo en verdaderos periodistas o testigos de hechos que luego son investigados por la Justicia. Con sus informaciones que envían en los clásicos mensajes de texto a este medio se han logrado apuntalar, esclarecer casos y hasta llegar a condenar a personas. Un ejemplo claro es lo acontecido en el barrio Pancho Ramírez, donde por comentarios que fueron tomados por la Policía y la Justicia, la semana que pasó llevó a sentenciar en un juicio abreviado a los integrantes de una banda narco que vendía drogas al menudeo en la zona oeste de Paraná.

Juicio abreviado

Al Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Paraná llegaron detenidos y procesados Luis Agustín Mazzuco, Carlos Alberto Pérez Colma, Norma del Luján Giles, Darío Gordillo, Guillermo Martínez y Graciela y Jorge Aguilar acusados del transporte y comercialización de estupefacientes a gran escala, por lo que tras un par de diligencias de los abogados defensores y la Fiscalía de Cámara se llegó a un juicio abreviado, donde los siete encartados reconocieron los delitos. Con esta conformidad de los procesados, los abogados defensores y el fiscal José Candioti acordaron las siguientes sentencias: se dispuso condenar a Luis Mazzuco a la pena de cinco años y dos meses de cárcel; Guillermo Martínez a cuatro años y ocho meses de prisión; Graciela Aguilar a cuatro años de cárcel; Jorge Aguilar a cuatro años de prisión efectiva; Darío Gordillo a cuatro años de prisión; Norma Giles a tres años de prisión efectiva y Carlos Pérez Colma a tres años de prisión efectiva.

El drama del “Pancho”

El expediente que llegó a juicio con los integrantes de la banda narco del Pancho Ramírez, tenía entre las primeras fojas dos publicaciones de Diario UNO como elemento de prueba que fueron tenidos muy en cuenta por los jueces y funcionarios judiciales federales que intervinieron en la investigación.

Las fojas certificaban que en fecha 21 de agosto de 2010 y 24 de agosto del mismo año hubo información de los periodistas y hasta mensajes de texto que fueron enviados a la Redacción de UNO y que fueron publicados en el espacio del lector que aportaban indicios y datos que debían ser profundizados con una correcta investigación policial. El juez federal de Paraná en ese entonces, Gustavo Zonis, pidió informes a la Dirección de Toxicología sobre la venta a gran escala en el Pancho Ramírez, como así también conocer datos certeros sobre el suceso en que una mujer falleció aparentemente a causa de la ingesta de estupefacientes.

Los vecinos del Pancho que no compartían estas actividades ilegales no soportaban más tener frente a sus ojos a los que se creían los dueños del barrio, que podían vender indiscriminadamente droga a niños y mayores a cualquier hora del día.

Razzia y polémica

La Justicia federal autorizó una serie de allanamientos en el barrio Pancho Ramírez y el 25 de Mayo. UNO cubrió el dispositivo policial efectuado en la tarde noche del sábado 18 de agosto de 2012. Personal de Toxicología y los grupos especiales, literalmente rodearon el Pancho con el fin de dar cumplimiento a la orden del juez Zonis. En la nota se publicó que la Policía chocó con un verdadero escudo humano de madres y niños, como de hombres mayores que pretendieron a toda costa evitar los allanamientos. En la oportunidad hubo un grupo de madres a las que les preocupó el rigor de la Policía, y hasta se les volcó la leche de los tachos que formaban parte de una fiesta infantil.

En honor a la verdad, habría que decir que fue más que lamentable la acción y la reacción de algunas mujeres y hasta referentes políticos y barriales que se pusieron delante de los efectivos para que no entraran a la casa de los sospechosos de “una mentira de chusma de barrio”. Los enojados vecinos contaron a UNO que “la Policía y algunas malas personas inventaron los rumores sobre venta de drogas en esa parte de Paraná”.

La Policía estuvo firme, y más allá de los cabildeos, corridas y distintas maniobras dilatorias de los acusados, como de sus vecinos que los defendían a rajatabla, los operativos se efectuaron. Se secuestraron en las casas de las honorables personas dos kilos y medio de cocaína, balanzas de precisión, dinero en efectivo y tres kilos de marihuana. La droga estaba fraccionada para ser vendida.

Desolador panorama

En la investigación policial y judicial se estableció que los mayores consumidores de la droga eran niños del lugar, alumnos que salían de las escuelas y hombres y mujeres que eran del mismo barrio y que sabían con certeza en qué sector se comercializaba. Habrá que recordar que a criterio de la investigación judicial, una mujer murió producto del descontrol de esta situación.

El nivel de pruebas recolectadas en la causa fue tan importante que a los integrantes de la banda narco del Pancho y del 25 de Mayo no les quedó otra que pedir el juicio abreviado, donde reconocieron todos los delitos imputados.

Será responsabilidad de los propios vecinos del Pancho y del 25 de Mayo, como de la Policía que la venta de drogas en tales barrios no tenga los niveles que se descubrió allá por 2010 con el envío de mensajes de texto a UNO, como del deceso de una mujer que dejó de existir por este flagelo.

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