El sermón estuvo a cargo del Obispo y el cardenal Karlic. La máxima autoridad de la Iglesia en el país participó de la fiesta central.
"Es una manifestación estupenda de la dignidad del pueblo y del amor de Dios por todos nosotros que nos hace recordar siempre, que él está cerca de nosotros", dijo el arzobispo emérito de Paraná, Entre Ríos, apenas pisó el estacionamiento del predio de la capilla.
Sus 87 años le impidieron seguir a pie el recorrido por las calles de la localidad aunque durante la hora que duró, la siguió a través de los parlantes y permaneció parado en la explanada de la capilla. Desde ahí saludó a los feligreses y recibió el decreto del municipio anfitrión que lo declaró visitante ilustre.
Apenas el obispo de San Luis, Pedro Martínez, le dio el paso para que diera su mensaje al pueblo, Karlic se ganó los aplausos de los feligreses. "Ahora hemos mandado a Roma a un hermano nuestro que lleva el amor fraterno que aprendió acá", manifestó en alusión al papa Francisco y realzó la misión del nuevo Sumo Pontífice: "Deberá presidir el amor del mundo".
El cardenal también habló del centro de atención de la festividad religiosa. "Es una imagen preciosa la del Cristo de la Quebrada, que conmueve los corazones de todos ustedes", sostuvo y agradeció a Dios por ser testigo de esa manifestación de fe.
El nacido en la localidad cordobesa de Oliva y ordenado cardenal en 2007 por Benedicto XVI pidió salir a sembrar por el mundo "el amor y la paz" y en cada frase sacó a relucir su muletilla preferida: "Bendito sea Dios".
Que interceda ante el Papa
Monseñor Martínez aprovechó la presencia del único cardenal que tiene la Argentina para solicitarle que interceda ante el Santo Padre y rece por cada uno de los puntanos, en especial por aquéllos que se acercaron a Villa de la Quebrada y a Renca. Fue luego de agradecerle públicamente por hacerse un lugar en sus ocupaciones para visitar por primera vez la localidad del departamento Belgrano y vivir en carne propia el fervor de la fiesta religiosa más convocante de la provincia.
El obispo resaltó el gesto de los miles de peregrinos que caminaron decenas de kilómetros para pedir o agradecer. "¿Cómo el señor no va a ver este gesto?", dijo sobre el esfuerzo físico que vio ayer y el miércoles 1.
"El Cristo de la Quebrada está con los brazos abiertos para recibirnos, para perdonarnos, para escucharnos", expuso mientras miraba la imagen que salió a recorrer las calles del pueblo por única vez en el año. Y de inmediato reclamó no cansarse "de pedirle perdón por nuestros errores, infidelidades y pecados".
En el sermón, el prelado dejó en claro que "nadie es feliz cuando está lejos de Dios" y luego sumó otra frase con distintas palabras, pero con igual significado: "Fuera de Cristo no hay paz", sentenció.


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