Quiero expresar mi franco agradecimiento a quienes de manera directa o a través de los medios de comunicación hicieron público su repudio por el golpe artero propinado a la memoria de mi hijo.
Lo que ocurrió con mi amado hijo jamás le fue ocultado al pueblo formoseño al que me debo absolutamente.
Como corresponde, hubo una puntillosa investigación judicial con las consecuentes conclusiones.
Y se informo al pueblo porque de él recibimos desde siempre las más cálidas, permanentes y sinceras muestras de amor y solidaridad que nos fortalecieron y aliviaron ante semejante golpe al corazón de nuestros sentimientos.
Lo hice como papá de Gildo Miguel, pero además, como gobernador de todos los formoseños.
Y en esas dos condiciones, quiero comunicar que iniciare de inmediato todas las acciones legales civiles y penales para que este acto de mala fe, de ausencia de humanidad y de precariedad moral sea reparado, como corresponde, por la justicia.
Y también en esas dos condiciones, insto a los responsables de los medios de comunicación y sobre todo a los que desde la militancia política debemos dar el ejemplo a las nuevas generaciones sobre la dimensión de esta noble ciencia puesta al servicio del bien común, a terminar definitivamente con este tipo de operativos y campañas tan dañosos y crueles.
A mi familia ya se la ha agraviado arteramente.
Pretendo que no le ocurra lo mismo a ningún formoseño mas, cualquiera fuese su ideología, su raza o su religión.
Convivamos sensatamente y evitemos la prédica de aquellos que promueven la confrontación con la que se pretende deshonrar, herir y golpear del modo más bajo que existe.
Lo ocurrido se utilizo con fines viles a partir de la memoria de quien no está en condiciones de defenderse.
Eso torna aun más perverso el comportamiento de los que han asumido conductas impropias de quienes abrevamos de una identidad cultural basada en el respeto, en el amor y en la tolerancia.
Del mismo modo como soporté el duro golpe que me asesto la vida; con la misma fe en Dios y en nuestra Virgen del Carmen y sin ningún atisbo de odio ni rencor aunque sí de necesidad de que haya una reparación para esta ignominia, seguiré honrando el sitio legado por el pueblo con los instrumentos de la democracia.
Por mi parte, me mantendré con la misma fortaleza física y espiritual para contener a quienes han sentido con mas congoja esta falacia así como también para seguir conduciendo, con entereza , los destinos de nuestra amada Formosa y de todos los formoseños.
Mi más profunda gratitud a todos.
GILDO INSFRAN
Gobernador de Formosa

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