Ya hay por lo menos veinte edificios de altura en la ciudad

Ya hay por lo menos veinte edificios de altura en la ciudad
Son los que tienen más de cinco pisos. En la capital provincial también hay varias torres que ostentan más de diez niveles.

La ciudad llana cambió para siempre. Allí donde había baldíos y casas antiguas ahora se erigen construcciones de altura. Una recorrida de El Diario de la República pudo constatar que en el centro puntano hay al menos 20 edificios de más de 5 pisos. Además, el conteo arrojó que hay 105 inmuebles que poseen como mínimo dos plantas.

Según uno de los integrantes de la comisión directiva del Colegio de Ingenieros, Dimas Jofré Bello, la construcción avanza a un "ritmo vertiginoso", y se hacen unas 5 o 6 nuevas edificaciones por año. Algunas, como la que está al frente de la Escuela Lafinur, superará los diez pisos.

“La gente hoy piensa mucho dónde va a vivir y cómo. Los edificos brindan comodidad y seguridad”, manifestó el ingeniero Rubén Roldán, que junto con su hermano tienen una empresa constructora en la provincia desde hace 26 años.

La arquitecta y directora de Obras Privadas de la Intendencia, Claudia Ponce, dijo que la Comuna aprueba las construcciones en la ciudad según los planos presentados, la medida del terreno y la ubicación.

El macrocentro es el sector más buscado, porque la gente prefiere estar cerca de los comercios, las escuelas y las oficinas administrativas. Roldán opinó que la zona más urbanizada de la capital es la porción de ciudad que va desde Belgrano a avenida España, y desde Caseros a Hipólito Irigoyen.

Este empresario, uno de los pioneros en la construcción de estructuras verticales, se inició como jefe de obra del Rectorado de la Universidad Nacional de San Luis y luego se dedicó a hacer plantas industriales. Edificó hace veinte años su primer conjunto de viviendas junto al club Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos (GEPU). A partir de ahí el interés comercial por los alquileres y venta de casas verticales comenzó a crecer. En esa demanda mucho tuvo que ver la gente que llegó con la promoción industrial.

Construir un edificio de entre 12 y 13 niveles lleva alrededor de un año, según los cálculos del ingeniero.

La tendencia hoy son los mono ambientes, que son cada vez más solicitados, al igual que los departamentos de una o dos habitaciones. Las oficinas comerciales comenzaron a tener auge y uno de sus usos es la instalación de estudios de abogados o de arquitectos.

Aquellas estructuras que superan las cuatro viviendas deben contar al menos con un estacionamiento cada dos departamentos. Las que tengan más de 3 pisos tienen que tener ascensor. Estos requisitos están en el código urbanístico que rige en la ciudad de San Luis desde 1977.

El presidente de Consejo Superior del Colegio de Arquitectos, Sergio Puebla, señaló que la altura máxima para las estructuras dentro del casco urbano debería ser de 45 metros. “Dependiendo del ancho de las calles y de la red de servicios básicos se plantea qué se puede construir”, señaló.

Las torres. Son al menos cinco las torres que desde hace unos años también forman parte del paisaje urbano. Éstas representan verdaderas moles de cemento, ya que tienen entre 14 y 18 pisos, departamentos de hasta 4 dormitorios y cuentan con servicios como piscina, lavadero y gimnasio. Puebla indicó que la que está en proceso de construcción en avenida Presidente Perón, superará al edificio que está en Illia y San Martín, el cual era el de mayor altura en Cuyo (Mendoza y San Juan, por su actividad sísmica, requieren de edificios más bajos con bases flexibles).

El mercado. Para Roldán, hacer una casa desde los cimientos en pleno centro puntano es económicamente casi imposible, mientras que comprar un departamento, en cambio, es una opción más accesible.

“Hay viviendas que son muy antiguas, de esas que no son fácilmente recuperables, y la familia prefiere venderlas a un buen precio y adquirir una casa o un departamento antes que tener que afrontar costos excesivos en la remodelación”, agregó.

En el mercado los que más demandan son los matrimonios de personas mayores, o de otras provincias, y los padres de estudiantes universitarios que quieren que sus hijos tengan un lugar de residencia fijo al hacer su carrera. Además, están aquellos que quieren capitalizar sus ahorros invirtiendo en el rubro inmobiliario.

La demanda en los alquileres excede a la oferta. “Los de un dormitorio se alquilan en el mes”, afirmó Eduardo, uno de los agentes inmobiliarios del negocio de bienes raíces D´Williams. Carlos Sombra, de Sombra Propiedades, coincidió en que los departamentos con esa cantidad de habitaciones son los que más rápido se comercializan.

Más allá del boom en la construcción, la suerte en las ventas es otra, ya que descendieron este año. La explicación de este bajón es la restricción al dólar, porque repercute en la forma de pago y quienes venden no quieren recibir pesos y ver devaluada su ganancia al cabo de un tiempo por la inflación. Sombra opinó que el problema pasa por el hecho de que las cotizaciones son determinadas en la moneda extranjera, cuando los ahorros de las personas son en pesos. Eso dificulta las compras de contado. La salida cada vez más recurrente es la denominada "venta de pozo", que consiste en entregar un 20 por ciento del valor de la propiedad y el resto se liquida en cuotas a lo largo de dos años.

El metro cuadrado de una vivienda vertical, a estrenar y dentro de las cuatro avenidas, está entre los ocho y los doce mil dólares.

Proyección. Roldán dijo que lo ideal para proyectar un edificio sería que tuviera seis niveles, para no desbordar así los servicios básicos como agua corriente, luz y cloacas. Además, aclaró que, por una cuestión de lógica y de distribución, los edificios de mayor altura deberían ubicarse en avenidas anchas.

El ingeniero Bello afirmó que la multiplicación de los edificios altos hará del centro un sitio de elevada densidad poblacional. “Antes se podían ver las sierras, en un futuro no muy lejano ya no lo podremos hacer”, declaró.

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