Plantea que el PBI crecerá menos que en 2010 y que no se está haciendo nada para contener la suba de precios. Le preocupa la pérdida de competitividad en sectores industriales.
Señala que desde el gobierno no están aplicando las medidas que podrían controlar la suba de precios y descarta que las vaya a instrumentar en un año electoral.
- Hace poco más de un año se vivía el escándalo por la decisión de pagar deuda con reservas, ¿ahora ya es una política aceptada?
- A simple vista los resultados no han sido negativos, pero a un alcohólico el peligro cirrosis no le aparece el primer año. Quiero decir que el peligro de estas estrategias es usarlas permanentemente, hay que manejarlas dependiendo del contexto. No estamos desendeudándonos, estamos cambiando de acreedor, que de externo pasa a interno. La emisión de pesos para reponer ese dinero genera inflación, es decir que la sociedad se hace cargo. Hay que evaluar la política en un contexto de escasez; hoy hay liquidez en el mundo, pero hay que esperar a que baje la marea. Y hay que estar preparado para actuar en ese marco.
- ¿Cómo ve el crecimiento del PBI para este año?
- El 2011 será un año que tendrá un menú con menos proteínas y más colesterol. Es decir, menos crecimiento y más inflación. No se está haciendo nada para contener la suba de precios, por lo que no tendría porqué interrumpirse esa escalada, aunque no hay que esperar una espiralización. Si bien es cierto que el dólar está planchado y que la carne no sube como hace un año, el gasto público viene acelerando su crecimiento y el programa monetario del Central promueve suba de la cantidad de dinero del orden del 40% interanual y un crecimiento del 5%. Es decir, admite una inflación de por lo menos el 30. Con todas esas señales sumadas, no hay manera de esperar una baja de la inflación respecto a 2010.
- En ese marco, ¿el tipo de cambio se va a mantener? Cada vez hay más sectores que reclaman y hablan de pérdida de competitividad…
- Hay una situación paradójica; la autoridad monetaria mantiene el tipo de cambio y convalida una inflación del orden del 30% que erosiona la competitividad. El año pasado, en términos multilaterales, el tipo de cambio cayó el 15%. En 2010 las exportaciones industriales perdieron 9% respecto a 2008 (2009 estuvo marcado por la crisis). Ese cálculo es sacando autos y minería. Hay un problema creciente de competitividad, y eso puede tener consecuencias en el crecimiento y en la generación de empleo. Hay sectores que ya no tienen márgenes para absorber aumento de costos en dólares.
- De hecho, ya hay datos concretos de pérdida de superávit comercial y de cuenta corriente…
- El superávit de cuenta corriente en 2010 equivalió a 1,5 puntos del PBI. Con un tipo de cambio único para toda la economía administrar ese conflicto no es fácil por los estrechos márgenes que deja la inflación. Los sectores tienen aumentos de costos en dólares y cualquier devaluación terminaría inflando las expectativas inflacionarias. La salida no es devaluar sino controlar la inflación.
- ¿Ni siquiera con ese panorama cree que el gobierno vaya a cambiar?
- El gobierno estimula la actividad porque ahí están sus mayores chances electorales. Creo que será una herencia para el próximo gobierno, sea del mismo signo de éste o no. Deberá afrontarlo con herramientas más reducidas, pero subrayo que no hay una bomba de tiempo que se detona en diciembre. Pero hay que manejarla porque la tendencia no puede durar para siempre.
- Estuvo Rousseff, ratificó las relaciones con Argentina. ¿El mundo seguirá ayudando?
- La economía argentina sigue vinculada al mundo por el lado comercial más que por el financiero. Brasil es un salvavidas importante por la apreciación de su moneda, si modifica su estrategia cambiaria se va agudizar nuestro conflicto cambiario. Las economías en desarrollo enfrentan este problema de la apreciación de su moneda y Brasil no escapa a esa tendencia mundial. Los precios de las commodities seguirán altos y la demanda acompañará.

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