Después de casi tres semanas, Sachapera volvió a recibir, del Gobierno nacional, $1.156 para el comedor.
Lucía García, encargada del comedor de Comunidad Sachapera lo explica: “Además del comedor, los chicos tenían antes un merendero y un refuerzo con bolsones, pero cuando entró este gobierno, hace tres años, nos cortaron el merendero y nunca nos explicaron los motivos”.
Lucía, de 34 años y mamá de 4 chicos, acompañó a Graciela y a Marcos Torres cuando la semana anterior enterraron a su pequeño Santiago, uno de los bebés fallecidos en esa comunidad.
Es el mismo importe desde hace dos años, previsto para 52 niños, pero ahora son 80 los pequeños comensales.
Lucía conoce mucho más en detalle que cualquier funcionario la realidad de esos casi 150 niños residentes en esa comunidad que carece prácticamente “de todo”, como ella y su amiga Isabel Tupiari, afirman al referirse a la realidad del lugar.
“Para empezar, tendríamos que hablar del agua”, remarcaron. “Nos falta todo pero seguimos luchando porque los chicos tienen que salir adelante; no pueden seguir muriéndose”, afirman estas dos madres, una de piel morena, la otra de ojos claros ambas pertenecientes a la comunidad guaraní pero ambas con el objetivo de comenzar a exigir respuestas de quienes tienen que brindarlas.
Antes había refuerzo
Lucía tiene su propia versión del por qué los chicos de su comunidad antes no eran noticia y no morían desnutridos ni deshidratados, término que los profesionales médicos prefieren utilizar. “Los chicos tenían, además del comedor un merendero que funcionaba todos los días y un refuerzo de comida con bolsones. En el merendero les preparábamos arroz con leche o leche con maicena, y completaban con el almuerzo entonces estaban todos alimentados”, describió. Y añadió: “Pero cuando entró este gobierno hace tres años nos cortaron el merendero y nunca nos explicaron los motivos. Ahora los chicos comen su almuerzo y muchos no tienen que más echarle a la panza hasta el otro día; pero lo más grave es que el comedor funciona solo una semana al mes”, explicó Lucía con meridiana claridad
El viernes la comunidad Sachapera como muchas otras comunidades y después de casi tres semanas volvió a recibir el cheque para el comedor. “Nos destinaron $1.156 supuestamente para 52 niños, porque ese es el importe que nos dan hace dos años; pero ayer vinieron más de 80 chicos. Les hicimos un guisito de arroz con pedacitos de pollo y una naranja de postre; a pesar que estiramos la mercadería como chicle, no alcanza más que para una semana. Con ese importe es imposible”, reflexionó la mujer.
Por la carencia de mercadería que puede comprarse con ese importe (menos de 80 centavos por niño), el comedor tampoco puede funcionar los sábados ni domingos; a todo esto se suma el hecho que en tiempo de vacaciones los chicos tampoco reciben ni desayuno ni merienda en las escuelas de las comunidades.
Refuerzo con bolsones
Isabel Tupiari, otra de las madres agregó que “solamente los días vienes en Acción Social de la Municipalidad podemos conseguir bolsones y si alcanzan y estamos con suerte, 24nos dan uno con un kilo de sémola, arroz, yerba y un litro de aceite”. Esa es toda la ayuda social que las madres reciben porque las tarjetas sociales es sólo para quienes no cobran subsidio universal por hijo.
Isabel no obstante, es partidaria “de no responsabilizar de todo al gobierno; las madres tienen que ocuparse más de sus hijos porque no pueden esperar a verlos graves para recién salir al hospital. Es cierto que no hay trabajo, pero nuestros maridos hacen changas y nosotras que tenemos que quedarnos en la casa tratamos de cuidar bien a los chicos; también hay mucho descuido y dejadez de algunas madres”, afirmó esta joven que tuvo el menor de sus hijos con diarrea y vómitos durante la semana pasada, pero logró sacarlo adelante.
Maternidad responsable
Otro pedido de las mamás jóvenes de las misiones aborígenes cercanas a Tartagal es “tener algún día la posibilidad de cuidarnos para no quedar embarazadas si no lo deseamos”.
En el lugar, aseguran las mujeres, “nunca se hizo una campaña para enseñarnos cómo evitar el embarazo si no queremos tener más chicos” porque para ellas, el hospital es para ir cuando están enfermas ellas o sus hijos, “no para hacer este tipo de consultas”.
Relataron que “al hospital llegamos a la 1 de la mañana para hacer fila para conseguir un turno; si tenemos suerte, el médico nos atiende y si no, al día siguiente tenemos que hacer otras vez la fila hasta conseguir una atención médica”.
Las mujeres de la comunidad Sachapera que conversaron con este medio coincidieron en que “ sería muy bueno que los médicos vengan, nos expliquen a todas las mujeres casadas y solteras cómo podemos cuidarnos porque ahora hay muchas formas pero muy pocas mujeres las conocen. Hay mujeres que tienen 12 hijos y no porque hayan elegido tenerlos sino porque no supieron cómo evitar un embarazo”, aseguraron.
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