Al menos dos avionetas habrían aterrizado en la pista de Palma

Al menos dos avionetas habrían aterrizado en la pista de Palma
La patrulla realiza una recorrida de rutina, el calor es agobiante. Agentes de Gendarmería Nacional recorren el monte formado por miles de “espinillos”, cuya espesura obliga a tomar senderos, con un suelo arenoso que de a ratos forma remolinos de tierra con el viento.

Un baqueano de la zona los saluda y les pregunta si no necesitan agua o alguna otra cosa. La conversación va de un lado a otro cuando de repente una avioneta pasa en vuelo rasante por encima de sus cabezas.

La zona queda a 7 kilómetros del pueblo de Estanislao del Campo y el único acceso es por la ruta 24. La propiedad se denomina “Ranero Cué”.

Los gendarmes alertados por el vuelo rasante, le preguntan al baqueano si no se trata de algún tipo de trabajo de fumigación y este les responde, con la inocencia del hombre de campo, que se trata de aviones que bajan droga en una pista del lugar.

Inmediatamente comienzan una tarea de inteligencia y detectan con el paso de los días que dos avionetas realizan aterrizajes en una pista clandestina, una de color blanco con un distintivo azul y otra del mismo color pero con el distintivo rojo.

Descubren además fosas que servirían para enterrar la droga ingresada en territorio argentino.

La tarea da sus frutos definitivos un mes después, con el secuestro de 701 kilogramos de cocaína y el dueño del lugar prófugo, el ex Concejal Héctor Palma.

Según los lugareños dentro de la propiedad solo queda un rancho, empalizada, perros y la pista clandestina porque a Palma no se le conocen emprendimientos agropecuarios. No tiene cuidadores o caseros y los que estaban desaparecieron.

En cerradas cuentas, este es más o menos el relato que tendrían que haber desarrollado ayer por la tarde Bautista Almaráz, José Navarrete y Sebastián Ríos – miembros de Gendarmería- que hicieron inteligencia previa y participaron del allanamiento

La historia negra

de “Ranero Cué”

“Ranero Cué” según versiones pertenecía a la abuela de Palma que poco a poco fue desalojada y hace unos años atrás se la podía encontrar deambulando por las calles del pueblo y según manifiestan testigos: “Andaba con mucho abrigo por la calle en pleno enero”.

El hecho de haberla despojado de su forma de vida en el campo le provocó severos problemas psicológicos y deambulaba divagando: “tengo que regar la chacra y darle de comer a los animales”.

Finalmente los vecinos le sacaron el poder a uno de los hijos y la abuela vino a vivir con otro familiar a la capital provincial más precisamente en el circuito cinco donde falleció por problemas de salud.

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