Una de las grandes “vedettes” de la P.A.S.O. realizadas el pasado domingo, fue la reducción significativa de los votos en blanco a comparación con actos electorales de otros años.
En las últimas legislativas del 2009, hubieron 9.555 votos en blanco (3,97%) y nulos 3.582 (1,49%) de los 240.591 votantes (69,02%) con un padrón de 348.596 electores. Todos datos de la categoría diputado nacional.
Luego en las elecciones del 2011, los votos en blanco para el cargo de gobernador y vice fueron de 15.875 (5,94%) y para diputados de 23.548 (8,94%) sumando un total de 39.423 con 3.132 votos nulos, claro indicador del desinterés manifiesto en esta manera particular de votar.
El domingo pasado los escrutinios provisorios mostraron la cantidad de 4.299 votos en blanco reduciendo el porcentaje a tan solo un 1,64% en tanto que la cantidad de votos nulos tuvo un pequeño incremento y subió a 5.322 a comparación con las de las elecciones del 2011.
Para el Código Electoral Argentino, el voto en blanco es nulo y no se computa en la elección. Si muchos electores se inclinan por el voto en blanco, se reduce el número de votos necesarios para ganar por lo tanto el voto en blanco beneficia a la mayoría que esté llevando el mayor número de sufragios.
Por eso hubo campañas antes de las PASO que sugerían no votar en blanco y si votar anulando el voto para evitar este tipo de sufragio.
Por otra parte, la importancia de que el voto sea en válido es la posibilidad de que una opción minoritaria acceda a la representación si tiene un umbral mínimo. Es decir, una candidatura tiene que tener un porcentaje mínimo del total de votos si quiere poder entrar en el reparto de representantes electos.
En definitiva y como una buena costumbre, en las pasadas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, los formoseños han decidido hacer valer su voto, de una forma o de otra pero ya no votando en blanco. Toda una novedad a comparación con otros años.
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