Mendoza, una provincia en la que alguna vez se imaginó un viaje al espacio

Mendoza, una provincia en la que alguna vez se imaginó un viaje al espacio
Así lo explica Pablo Pacheco en su nuevo libro. Es filósofo, docente e investigador de la UNCuyo. "De Mendoza al cosmos", se llama su obra, y allí relata la historia de la astronomía y la astrofísica en nuestra tierra.
Pablo Pacheco es licenciado en Filosofía, docente, investigador y el autor del libro "De Mendoza hacia el cosmos", el ejemplar que ganó un concurso de ensayos de divulgación científica y fue editado recientemente por la editorial de la UNCuyo, la EDIUNC.

En diálogo con este diario, Pacheco, explica por qué investigó sobre prácticas vinculadas a la astronomía y la astrofísica llevadas a cabo durante el siglo xx en la provincia de Mendoza y rescata el valor de los grupos de aficionados, muchas veces, rechazados por los claustros académicos. Habla de quienes dejaron huellas en el abordaje local del espacio y las estrellas, de los encuentros con extraterrestres por estos lares, los intentos de viajar a otros planetas, y de por qué Mendoza se convirtió en un polo espacial frustrado. La presentación se realizará este martes, a las 12, en el CICUNC.

¿Cómo surge la idea del libro?

Fue la confluencia de varios factores. Vengo trabajando desde el 2008 reconstruyendo la historia. El período de trabajo es bastante complejo porque es el desde el primer gobierno peronista fue difícil reunir documentación en la época previa a la Revolución Libertadora. He tenido que hacer mucho trabajo de reconstrucción. Conseguí documentación contactando familiares de personajes de la época. En la universidad hay documentos internos. Eso me permitió el movimiento científico de la región y la provincia. A finales del 2010 tenía cierto material reunido y había una serie de documentos que mostraban instituciones y personajes que se dedicaron a discutir la actividad astronómica. Empezó como artículo científico pero no se dio y terminé presentándolo en el concurso de la UNCuyo.

¿No son la astronomía y la astrofísica temas poco difundidos en la provincia?

Yo creo que por la ausencia de una reconstrucción sistemática de estas actividades astronómicas y astrofísicas y eso fue lo que traté de hacer. El libro está escrito en un registro histórico. Hay una serie de personajes y actores que no tuvieron su reconocimiento local y acá creo apuntar a eso.

¿En qué ahonda el libro? ¿Aficionados o profesionales de ambas prácticas?

El libro recupera todos esos grupos de aficionados que marcaron un camino. En San Juan habían grupos más profesionalizados en astronomía y astrofísica. En Mendoza se mantuvo por grupos de aficionados que no estaban dentro del ámbito académico, justamente, porque no hubo ni hay un ámbito local para estudiar ambas formalmente.

¿Hubo intentos de viajes espaciales desde Mendoza?

Sí. Tabanera fue uno de los pioneros. Nació en el Sur, San Rafael, y se propuso difundir actividades astrofísicas y espaciales. Impulsó estas ideas en la década del 30. Constituyó la Sociedad Argentina Interplanetaria. Tuvo contacto con gente de campo internacional vinculada a programas espaciales. El contacto de tabanera con redes internacionales permitió el vínculo con gente que fue a trabajar a la NASA. Hoy nos sorprendemos cuando un ingeniero trabaja ahí, pero hace 70 años Tabanera creo esas redes, cuando el viaje al espacio era un sueño.

¿Cuándo fue el auge de los estudios del espacio y las estrellas?

En el 50´porque es el año Internacional de la Geofísica, lo que promueve la aparición de grupos de aficionados de forma muy fuerte. Se creó un grupo espacial en Mendoza, que estaba en contacto con la NASA para observar satélites. Se perdía contacto con el satélite cuando caía en órbita terrestre ahí el importante el trabajo de aficionados. Dónde caía, cómo.

En la historia de la astronomía hubo varias mujeres interesadas en estudiar el fenómeno. ¿Mendoza fue la excepción?

No, hubo mujeres pero no fueron las de perfil más alto. Intenté rastrear y hay participación en esos grupos. No se mencionan nombres. El caso más paradigmático fue el de Justa Carullo, quien integró el Grupo Espacial Mendoza. Fue hija del primer aficionado, Juan Carullo. Quien intentó colocar el primer observatorio aquí. La hija intenta recuperar esa idea pero no pudo.

Tu recorte fue investigar estas actividades en el siglo XX, ¿hoy es una actividad que se extinguió?

No. De hecho, el libro es del siglo XX pero por sugerencia del jurado agregué un epílogo contando qué pasa con los estudios en ese nivel en estos días. Sorprendentemente varios de estos aficionados de la década del 70´actualmente integran grupos de astronomía de aficionados en Mendoza. Hay necesidad de las personas de dedicarse a esto, pero al no encontrar una carrera, se van constituyendo como grupos aficionados. Mendoza tiene una deuda pendiente e histórica con ellos. Por eso, el reconocimiento a estos grupos de aficionados en el libro.

¿Qué papel jugó y juega la aparición del observatorio Pierre Auger en Malargüe?

El Pierre Auger dio renombre internacional a Mendoza y mostró que hay buen recurso humano argentino. Pero de algún modo no sé si pudo integrarse con los aficionados en astronomía o astrofísica. Es un quiebre entre profesionales y aficionados que es histórico y en la época del primer peronismo esa escisión quiso ser saldada. Pero no surgió de los claustros académicos. Concretamente, lo del Pierre Auger fue una forma de compensar la ausencia de actividad en la provincia, pero no hay ningún otro observatorio en la ciudad. Creo que gracias a los aficionados se ha mantenido la actividad astronómica en Mendoza. Hicieron una cadena cultural mantenida en el tiempo. Quizás para el ámbito académico esto no sea ciencia.

¿Hay financiamiento por parte del Estado provincial o nacional para investigar este tipo de tareas en la provincia?

Siempre está el apoyo a la investigación, pero la astronomía o astrofísica, si no son parte de estos megaproyectos como el Pierre Auger que tienen financiamiento internacional, no hay apoyo económico. Mendoza tiene las condiciones para poder tener apoyo financiero porque los recursos están.

¿Mendoza está muy atrasada en este tipo de investigaciones espaciales respecto de otras provincias?

Mendoza tiene buenos recursos humanos a nivel profesional. La mayoría se formó afuera. Pero si uno compara con otras provincias, tenemos una rica cultura y vuelvo a rescatar aquí la resistencia cultural de los aficionados, por los cuales, se transmitió mucho conocimiento.

¿Por qué Mendoza tuvo esa tradición?

Tiene que ver con la geografía del lugar. Somos una provincia del Oeste, está a cierta altura del mar y el cielo mendocino se presta para este tipo de observaciones. En la actividad espacial tiene que ver con la cuna de Teófilo Tabanera pero también con la actuación de otras organizaciones que fueron promovidas durante el gobierno militar, donde éste aportó. No era un lugar peligroso como para no apoyar. Miguel Sánchez Peña fue otro mendocino que estuvo en la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y de la mano de él se impulsó a la provincia como polo tecnológico en actividades espaciales. Querían que en Mendoza hubiese una base aeroespacial que nunca se concretó.

¿El polo tecnológico que se está armando en Mendoza no sería un buen lugar para fomentar investigaciones en este sentido?

Sí, Mendoza está capacitada con recursos económicos y técnicos para trabajar en ese mismo polo tecnológico, hoy destinado a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC´s). Hoy por hoy a nivel nacional está volviendo el interés de apoyar la investigación de estas actividades. De alguna manera, Mendoza siempre fue y sigue siendo un polo espacial frustrado. A principios de los 90 Mendoza fue reconocida en este tipo de proyectos. Pero las políticas oficiales de desmantelar la ciencia fueron fuertes. Después del 2005 volvió a recuperarse la voluntad de recuperar estos estudios.

¿Lograste conseguir documentación sobre vida extraterrestre en Mendoza?

Sí, hay cosas que el libro deja de lado porque ya son una discusión de tipo técnica y yo no soy astrofísico. Sólo cuento que hubo grupos de mendocinos que dentro de las actividades espaciales incluyeron estos temas. De hecho, hay documentación sobre varios casos de supuestos encuentros con extraterrestres. Está documentado. No le di un tratamiento para esclarecerlo. Sólo rescato esa búsqueda de estos grupos que se decían espaciales pero sus temas principalmente eran éstos.

Después de investigar tanto sobre astros y planetas, ¿no te volviste también un aficionado?

Sí, estoy empezando a serlo. Todo esto me invitó a ser protagonista. Siempre me llamó la atención este tipo de actividad y de conocimiento pero nunca había estado en un grupo de aficionados y ahora sí. El libro, creo, fue la excusa para dedicarme a esto en profundidad. Hay mucho. Es una actividad donde se puede acceder sin contar con gran conocimiento. Por el libro es un reconocimiento a estos grupos porque fueron resistencia e hicieron que Mendoza tenga una historia para contar sobre la búsqueda por develar el misterio del cielo y el espacio.

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