Si bien por la mañana se anunció un “principio de acuerdo”, la fuerza no aceptó los 500 pesos adicionales por “riesgo profesional” y el compromiso de paritarias.
En el medio, un reclamo “justo” a la vista de todos, pero desorganizado y, quizás, falto de oportunidad, dado que sin un presupuesto aprobado, el Gobierno debe ahora solucionar el problema para que no se repitan los tristes hechos de otras provincias.
Por la mañana la tensión se notaba, aunque había esperanzas de solución. El anunciado encuentro entre la Mutual del Personal Policial (Amuppol) y el ministro Carlos Aranda, ampliado a otros miembros del Gabinete por orden del gobernador Francisco Pérez buscaba al menos “un principio de acuerdo”. Luego de casi tres horas de debate Aranda, en representación del Gobierno y Omar Alcalde, titular de Amuppol, señalaron haber llegado a un mínimo acuerdo “para empezar a conversar”.
El acuerdo pasaba por el reconocimiento de un ítem “de riesgo profesional” que implicaba $500 bonificables, además de el compromiso de iniciar lo antes posible, pero en 2014, las conversaciones en paritarias con el sector.
“Es un reconocimiento histórico y se dará en forma bonificable y remunerativa”, dijo el ministro de Gobierno, Félix González, sobre el nuevo ítem.
Pero la expectativa de los efectivos era mayor. Sobre todo cuando al mediodía se supo que en Buenos Aires y Río Negro había habido acuerdos para sueldos iniciales de $8.570 y $10 mil respectivamente, algo que en Mendoza implicaría duplicar el mínimo actual de un auxiliar, de $4.500.
“No sé cómo va a caer la noticia en los policías”, dijo Alcalde al salir de la reunión. Y cayó mal, por lo que casi de inmediato comenzaron a organizarse en las redes sociales, llamando a una movilización que comenzó a hacerse efectiva a las 18 frente a la Legislatura.
La concentración comenzó tímida pero con el tiempo ganó en bríos, aunque no en número, ya que en los momentos culminantes nunca superó las 200 personas.
Había sido convocada por los familiares, pero el mismo Alcalde la alentaba, tratando de darle un mínimo de organización.
Al llegar a la peatonal Sarmiento, Alcalde fue recibido con aplausos por unas 50 personas. A la prensa le dijo que no había “nada decidido” y que allí se definiría todo, demostrando que el acuerdo pactado horas antes ya había sido completamente desechado.
En pocos minutos, los ánimos empezaron a caldearse, se duplicó el número de asistentes y tomaron la calle Patricias Mendocinas, para luego marchar por el centro, para ir primero a la Seccional Primera, luego a calle San Martín, Sarmiento y de vuelta a la Legislatura.
A medida que la columna avanzaba, las persianas se iban cerrando. El temor se había apoderado del centro, a pesar de que los que marchaban eran retirados, policías de franco, mujeres y niños.
En el trayecto se pudo comprobar la falta de organización, la indecisión y, claramente, que la figura de Alcalde ya no tenía fuerza. “Tomemos la Infantería”, decían unos. “Vamos a Casa de Gobierno”, gritaban otros. “Volvamos a la Legislatura y pidamos que venga el ministro”, terminó siendo la consigna aceptada. Y allá fueron. Al grito de “nueve mil”, el básico pedido.
En la Casa de las Leyes los esperaba el vicegobernador, Carlos Ciurca junto al presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús quienes pidieron que cuatro personas entraran a negociar.
Costó ponerse de acuerdo, pero entraron dos policías retirados y dos esposas. Eso ocurrió pasadas las 20.30. Cuarenta minutos después la comisión salió y dijo, otra vez, que había “un principio de acuerdo”.
Los ánimos estaban cada vez peor y había rumores de que había “personal de Inteligencia” sacando fotos. Hasta se denunció a dos personas que habrían disparado contra algunos manifestantes.
Cerca de las 22, y ya con el ministro Aranda y el coordinador de gabinete, Eduardo Bauzá, en las negociaciones, los funcionarios acordaron una nueva propuesta. “Los $500 y empezar a discutir desde mañana el aumento salarial”, además de otros ítems.
Los familiares dijeron que “no” al unísono y ni siquiera la aparición de los funcionarios los calmó. Por el contrario, hubo insultos para Ciurca y Aranda y empujones.
Unas mujeres le entregaron a Aranda un petitorio con varios ítems, empezando por el mínimo de $9 mil, y el ministro se comprometió a estudiarlo. “Lo voy a consultar con el ministro de Hacienda Marcelo Costa”, dijo e invitó a otras mujeres a participar en la reunión.
Hacia la medianoche las mismas mujeres confirmaron que las deliberaciones seguirían “mañana” por hoy, en casa de Gobierno. Pero pocos quedaron convencidos de terminar, y siguieron protestando.




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