Hombres y mujeres de todas las edades, en su mayoría pertenecientes de clase media, marcharon con banderas y cacerolas. Mientras que unas 2.500 personas se dirigieron hacia la Casa de Gobierno. A las 22.10 comenzó la desconcentración.
A lo largo de la tarde-noche, los mendocinos cantaron: "¡Que se vaya!", en alusión a la Presidenta. Es importante recalcar que no se registraron disturbios. La misma situación se vivió en la mayoría de las provincias argentinas.
Una sólo situación difícil le tocó vivir a un grupo de manifestantes locales cuando se dirigían hacia Casa de Gobierno, por Patricias Mendocinas; desde un tercer piso les tiraron lavandina. Pero nadie resultó afectado.
Con banderas y algunas cacerolas, hombres y mujeres de diferentes edades llegaron a la marcha. Minutos antes de las 20, cantaron por primera vez el Himno Nacional.
Si bien algunos participantes de la marcha se mostraron más entusiastas que otros, hubo una gran presencia de la clase media argentina. Cada uno protestó a su manera. Algunos llevaron silbatos, otros golpearon cacerolas y hubo quienes utilizaron su voz para manifestar su impotencia. "Yo estoy acá porque en una sociedad democrática, cuando uno se siente impotente ante el Gobierno, no es democracia", expresó Manuel López, uno de los tantos jóvenes que se manifestaron.
Entre las personalidades que dieron el presente, se encuentra la decana de Ciencias Políticas y Sociales y referente del Frente Amplio Progresista, Graciela Cousinet; Enrique Thomas, diputado nacional por el Peronismo Disidente y Aldo Vinci, diputado por el Partido Demócrata.
También estuvo en el 18A mendocino, Agustina, esposa del padre de Matías Quiroga, el joven de 21 años que fue asesinado el 9 de marzo de 2012 por un grupo de delincuentes que robó la Bolsa de Comercio de Godoy Cruz.
"Estamos en contra de la manera de tomar decisiones de la reina Cristina, tiene que gobernar para todos no sólo para el cincuenta por ciento", opinó Silvia Rodríguez, docente jubilada, que en la noche de este jueves marchaba por las calles de la ciudad de Mendoza.
"Nos parece un abuso de poder la falta de Justicia y la inseguridad", opinó por su parte Norma García, comerciante que también participó en la marcha del 8N.
Los manifestantes marcharon por calle San Martín, luego por Espejo hasta Patricias Mendocinas y se concentraron frente a la Legislatura provincial. Allí cantaron una vez más el Himno y retomaron su camino hacia Casa de Gobierno. "Nos ha puesto la piel de gallina. Es la primera vez que venimos", confesaron Cecilia Carrizo y su marido Maximiliano, acompañados por su hija Pilar de un año y medio.
Luego, más de 2.000 personas se congregaron en las escalinatas del Ejecutivo, frente al Memorial de la Bandera. Por última vez entonaron las estrofas del Himno Nacional y lentamente comenzaron a volver a sus hogares.

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