Cada vez más mendocinos deciden tonalizar los vidrios de sus rodados para evitar asaltos en la vía pública, haciendo caso omiso a una ley que advierte sobre su uso. Ahora es algo que ya no tiene que ver con una cuestión estética. Según fuentes policiales, 1 de cada 3 vehículos del parque automotor están polarizados.
"Más que nada la gente viene a polarizar su auto por seguridad. Lo de la estética ya fue, ahora lo que la gente quiere es que no le roben en las esquinas ni le abran el auto en un estacionamiento", explicó Facundo, dueño de FO Polarizados, a este portal, quien agregó que en su local la mayoría de sus clientes son personas de avanzada edad, a contramano de lo que popularmente se creía.
En tanto Walter, de Biunche Polarizados, aseguró que en su negocio también se polariza casi exclusivamente por la seguridad: "Con los vidrios oscuros nadie sabe si la que maneja es una mujer o un hombre, o si va una o más personas dentro del auto".
"A mi no me gustan los polarizados pero tuve que hacerlo porque ya me han robado varias veces y me cansé. No me queda otra, ahora por lo menos voy a poder andar más seguro", se quejó un cliente.
José, uno de los propietarios de Cristales Pedro, coincide en esta razón: "Es para tener seguridad, incluso las mujeres son las que más están interesadas porque se sienten más protegidas".
El empresario también reveló que algunos apelan a la tonalización porque buscan ahorrar energía para refrigerar el habitáculo en verano. Eso también explica que la temporada fuerte en la actividad comienza en noviembre, según dijo. "Con un polarizado baja la temperatura varios grados y rinde más el aire acondicionado. Pero sigue siendo la causa más importante la de evitar los robos", indicó el comerciante.
¿Y la ley?
Si bien no existen estadísticas concretas que permitan ver con exactitud las cifras, según datos de la Policía de Mendoza de los cerca de 400 mil autos que circulan por la provincia, más de 130 mil están polarizados, lo que da un promedio de alrededor de 1 auto polarizado de cada 3 registrados en el parque automotor local. Incluso para algunos comerciantes estos números se quedan cortos, y hasta aseguran que "un 90 por ciento de los autos nuevos" tienen ya sus vidrios oscurecidos.
Sin embargo hay legislación vigente que, en teoría, intenta regular esta situación: es la ley provincial de tránsito pero se refiere muy vagamente al respecto. La norma no prohíbe el uso de polarizados (sólo en el parabrisas) pero sanciona a la persona que conduzca un vehículo en el que los vidrios no dejen "ver hacia dentro del habitáculo", sin hacer especificaciones de grado ni tipo de tonalización. A contramano de la Ley Nacional que sí marca un tope (permite un oscurecimiento de hasta un 30 por ciento), en Mendoza no hay límites y queda excenta de la normativa por no haber adherido aún a esta ley.
Es por eso que a la hora de polarizar los cristales de un auto, el criterio queda siempre a cargo del cliente, sin que ninguna autoridad ejerza el control ni un posterior castigo. Oscar Hómola, jefe del área vial de la policía, reconoció que son escasas las multas labradas por exceso de negrura en los vidrios.
Polarizar es un trámite rápido
Las casas consultadas por diariouno.com.ar aseguraron que se polarizan entre 3 y 9 vehículos por día (tanto autos como camionetas), en tres horas el trabajo está terminado, con un costo que oscila entre los 300 y 450 pesos, dependiendo del tamaño del vehículo y la superficie vítrea a oscurecer. También está disponible la lámina de seguridad o la "antivandalismo", que impide la pulverización del vidrio cuando éste ha sido golpeado o violentado. Este producto cuesta entre 600 y 1.500 pesos, según la superficie y el grosor de la lámina.
Existen en el mercado tres tipo de tonalidades: el claro, el intermedio y el presidencial. Los comerciantes coincidieron que el de mayor demanda es el intermedio, con el cual se puede constatar que esta tonalidad ya es suficiente para no ver el interior del auto ni a sus tripulantes, esto luego de haberlo comprobado a ojo de buen cubero por supuesto, como marca la ley.
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