En Mendoza bajaron los delitos graves cometidos por jóvenes

Esto se desprende de las cifras que maneja la Cámara Penal de Menores, que dan cuenta de una sensible baja en el número de sentencias.
“El delito penal de menores ha bajado, y no lo estamos inventando nosotros, nos lo muestran los números, y eso es indiscutible, a pesar de que la ciudadanía tenga otra sensación”, enfatizó el juez Penal de Menores Carlos Parma. El magistrado, férreo defensor de los derechos de niños, niñas y adolescentes, ve con optimismo las cifras que señalan una tendencia en baja de los delitos penales graves que han tenido como protagonistas a menores de edad.

El juez –que mañana presentará los resultados de una investigación respecto de la criminalidad juvenil en Mendoza entre el 2003 y el 2007 en la Universidad del Aconcagua– afirma que la pobreza continúa siendo uno de los factores que inciden para que un joven se inicie en el camino de la delincuencia. Parma considera que la justicia restaurativa de derechos es un faro al final del camino al que sería ideal llegar, pero enfatiza que, antes de arribar a esa meta, son muchos los problemas socioculturales estructurales que hay que resolver.

LOS NÚMEROS. Lejos de las alarmantes cifras relacionadas con el delito penal juvenil registradas en Mendoza durante el 2001, los números manejados por la Cámara Penal de Menores muestran una sensible baja desde el 2005 a la fecha. Durante ese año, del total de casos que pasaron por la cámara, se dictaron 43 sentencias de responsabilidad y tratamiento tutelar, que implica la detección de infracción efectiva y su correspondiente derivación a instituciones tutelares, y 14 absoluciones. En el 2006, las sentencias de responsabilidad fueron 48 y 5 hubo absoluciones; en el 2007, 36 y 7; en el 2008, 31 y 14; en el 2009, 46 y 15, y en lo que va del 2010 han sido 6 las sentencias dictadas y 2 las absoluciones.

En lo que respecta a sentencias integrativas, que son aquellas con pena efectiva, se dictaron en el 2005 13 sentencias con pena y 35 absoluciones; en el 2006, 8 y 25; en el 2007, 8 y 37; en el 2008 10 y 44; en el 2009, 6 y 32, y en lo que va del 2010 se ha dictado una sentencia y 5 absoluciones. Si bien Parma prefiere ser cauto a la hora de hablar de los motivos que han incidido en esta baja, afirma que la implementación de la Ley 26.061 de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes puede ser una de las causas en la merma de casos judicializados. “El año que peor estuvimos fue el 2001, cuando estalló la crisis. Como reflejo de los problemas del país y la provincia, los índices crecieron notablemente, y los casos más violentos se dieron en esa época”, explicó el magistrado.

LA RESTAURACIÓN DE UN DERECHO. Parma es un reconocido especialista en materia de Justicia y Minoridad, y a pesar de considerar como “ideales” los preceptos de la justicia restaurativa, guarda sus diferencias con algunos pares. “Creo que la restauración de un derecho es el faro al que debemos llegar, es la lucecita del fondo, nadie lo discute, pero también hay que ser sinceros y decir que son muchos los problemas a resolver antes de considerar que hemos llegado a esa meta”, enfatizó Parma. “Sería ideal que en todos los casos pudiéramos usar medidas alternativas y llegar a un buen fin, pero acá no hay que ser demasiado filosóficos al respecto, a veces se habla mucho del tema, pero la realidad supera al discurso. Acá no llega el chico que le robó el bolso a una anciana, acá hemos tenido casos graves.

Que una madre me diga a mí: ‘Doctor, yo le decía a mí hijo cuando salgás a robar andá con chaleco y ese día no se lo puso y lo mataron’, me habla de una cuestión mucho más profunda y grave, que tiene orígenes estructurales de los que debemos ocuparnos antes de pensar tan en grande”, detalló el magistrado.

LA EFICACIA DE LA PENA. El título de uno de los libros escritos por Parma es El Derecho Penal frente al espejo. Allí, el juez se pregunta acerca de la efectividad concreta de una condena en relación con los menores y si luego de un proceso judicial finalmente se cumple el objetivo de haber cambiado algo y si el joven en conflicto puede ser reinsertado socialmente. “La pena es una disposición legal que se tiene que aplicar, aclaro que no me siento un verdugo por ello y que, en materia de menores, los jueces pensamos de otra manera, tenemos aspiraciones en la juventud del chico, es una tierra digna para sembrar, más que los adultos.

Es decir, tenemos optimismo al respecto. Acá han llegado chicos de verdad arrepentidos y que ni siquiera saben cómo cayeron en el delito, que no pueden explicar la diferencia entre un delito y una picardía, a veces toman a su corta edad venganzas familiares que ejecutan y que ni siquiera entienden”, finalizó Parma.

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