Los mendocinos que regresaron de Chile tuvieron que vivir una odisea

Los mendocinos que regresaron de Chile tuvieron que vivir una odisea
Más de 9 mil personas debieron soportar largas colas, frío y la falta de baños en Alta Montañas. Las restricciones horarias impuestas por las autoridades trasandinas complicaron los trámites en la aduana nacional.
Enojo, bronca, cansancio e impotencia. Esas fueron las palabras utilizadas por los mendocinos que viaron a Chile y tuvieron que afrontar una verdadera odisea para regresar a la provincia. No es para menos, muchos de ellos debieron soportar las bajas tempereaturas que se registraron en Alta Montaña mientras esperaban su turno para realizar los trámites correspondientes. Además, en horas de la madrugada, se produjeron algunos incidentes entre los turistas argentinos.

Luego de que Gendarmería comunicara que, entre el domingo y la mañana del lunes, habían ingresado a la provincia cerca de 5600 personas, se esperaba que las fuerzas locales incrementaran la atención al público debido a los cerca de 10 mil mendocinos que aguardaban del lado chileno durante las 20 de ayer. Finalmente, esto sucedió, pero los esfuerzos realizados por las autoridades locales no fueron suficientes para agilizar el fujo vehicular, situación que volvió a desnudar algunas falencias que existen en el paso internacional Cristo Redentor.

Más allá de las demoras que suelen registrarse en fechas puntuales como, por ejemplo, vacaciones o Semana Santa, desde la aduana argentina indicaron que las restricciones horarias impuestas por el Gobierno chileno (el paso está habilitado entre las 20 y las 8) provocaron que los procesos migratorios se desarrollaran lentamente. En este punto, la explicación resulta clara, lo que normalmente se hace en 24 horas, esta vez debió realizarse en 12.

Por lo tanto, cuando las fuerzas de seguridad de Chile habilitaron el cruce ayer a las 20 horas, más de 9 mil mendocinos esperaban su turno para regresar, lo que provocó que las cabinas de atención al público, no dieran a basto. A partir de ese momento, ingresaron a la provincia 7522 personas que se trasladaban en autos particulares (2274 vehículos), mientras que 1703 lo hicieron a bordo de 36 colectivos de distintas líneas internacionales. En total, entre la madrugada y la mañana de hoy, la aduana nacional comunicó que 9925 personas retornaron a Mendoza.

A partir de la enorme cantidad de mendocinos que debieron aguardar (en varios casos hasta 12 horas) para hacer los trámites migratorios, puede comenzar a explicarse lo que se vivió en alta montaña. Desde hace tiempo, resulta claro que las 11 cabinas con las que cuenta la aduana argentina, no alcanzan para brindar un servicio acorde al que requiere un paso internacional. Mientras tanto, los inspectores terminan cumpliendo turnos que, en teoría, debieran ser de 12 horas, pero en la práctica terminan siendo jornadas laborales de 15. Los sanitarios se presentan como otra de las grandes deudas para las autoridades locales: Hoy, solo se encontraban habilitados cuatro baños para miles de personas, algo absurdo para uno de los cruces más importantes que tiene el país.

No obstante, desde Gendarmería informaron que el mayor flujo de turistas se registró hoy, por lo tanto, se espera que la jornada de mañana sea menos convulsionada. En este sentido, las autoridades locales no dieron cifras oficiales sobre la cantidad de mendocinos que aún aguardan del lado chileno, pero se estima que el número oscila entre los 3 mil y los 5 mil visitantes.

Incidentes y nerviosismo

Los trámites en las fronteras internacionales suelen ser tediosos e incómodos. Sin embargo, es difícil pensar en que una situación de este tipo pueda desembocar en la agresión física y verbal. Sin embargo, el nerviosismo de la gente provocó algunos enfrentamientos que se desarrollaron, sobre todo, por los lugares que cada visitante ocupaba en la fila.

Al parecer, en la desesperación por ganar unos minutos, algunos vehículos intentaron avanzar para quedarse con el lugar de otros posicionados algunos metros más adelante, situación que generó enfrentamientos a golpe de puño.

En diálogo con El Sol online, el comandante de Gendarmería, Darío Pellerano, reconoció los incidentes, pero los calificó como "hechos menores propios del nerviosismo de la gente. Lo que sucedió es que algunos autos intentaron sobrepasar a otros y ahí comenzaron los problemas". Sin embargo, el uniformado señaló que no hay detenidos.

Bronca y cansancio

Las incomodidades propias de tener que aguardar durante toda la noche en sus vehículos particulares, hicieron que las familias que viajaban con niños pequeños, padecieran aún más el tiempo de espera. En este caso, el frío no se convirtió en el único enemigo de los mendocinos, la falta de agua caliente fue otro de los aspectos criticados por los turistas. En este sentido, si bien se puede adquirir agua en la aduana argentina, algunos vehículos se encontraban ubicados a 2 km de la base, por lo tanto, quienes requerían de ese servicio, debieron descender de sus vehículos y caminar hasta el edificio argentino.

"Empezamos a hacer la cola ayer a las 20, es la una de la tarde y todavía seguimos acá, es una verguenza", afirmó Alejandra Di Stéfano, una mujer que viajaba con su marido e hijos. Consultada sobre el trato que recibieron, señaló: "No nos ofrecieron nada, tuve que caminar dos horas para conseguir un termo con agua".

En la misma línea, Leonardo Petrelli, un hombre que viaja seguido a Chile, explicó que "generalmente se producen demoras, pero esta vez se tardó más que de costumbre. Nosotros subimos ayer a las 4 y recien al mediodía pudimos hacer los trámites".

"Creo que la única solución es que cambien el sistema, aunque pienso que algo así nunca a suceder", dijo el hombre, mientras almorzaba algo con su familia antes de continuar el regreso a su hogar.

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