En la pileta de lona, en el club, en un camping o en un curso de agua natural, las familias y los grupos de amigos decidieron recibir el Año Nuevo muy frescos.
El tránsito era prácticamente inexistente, por lo que se supone que con tanto calor la gente se fue a la pileta del patio, a la casa de un amigo o al club. En el parque General San Martín y en el Parque Central, de Ciudad, había mucha gente aprovechando la sombra de los árboles: durmiendo la siesta, tomando mate o jugando a las cartas.
En tanto que la "estrella" de la jornada fue el agua. Las piletas de lona, ubicadas en el patio, son las preferidas en los barrios más populares. Otra opción son las piletas armadas con plástico duro, que tienen formas diversas. Basta un gran agujero en el patio para colocarlas y un camión tanque con agua, por el que se paga un alquiler. Luego están las piletas de lujo, que se repiten en numerosos barrios del Gran Mendoza. A la nómina se suman los balnearios y los clubes de todas las entidades.
Por ejemplo, en Bermejo, en el camping “El Pinar”, propiedad del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, había por lo menos unas mil personas disfrutando del agua, en las tres amplias piletas que tiene el lugar. Esta situación se multiplicó en Mendoza.
Ricardo, un feliz veraneante, contó que es socio del gremio y que viene siempre al camping: “En el agua, con bebidas frescas y en familia, es la mejor forma de empezar el año”, relató. En tanto, sus amigos, agregaron que: “En la pileta es la única forma de combatir el calor y aquí nos vamos a quedar hasta que llegue la noche”.
Una recorrida que hizo El Sol Online por algunas de las zonas peligrosas, donde históricamente va la gente a bañarse, mostró poca asistencia, lo que prueba que los avisos y publicidades han dado resultado. Lo más “peligroso” que se pudo ver fue un grupo de hombres que tenían los pies en el agua, que corría por la acequia en una de las entradas a Maipú, mientras tomaban sidra bien fría.
No había gente en los lagos del parque San Martín ni en el Central, de Ciudad, ni en los cursos como el canal Pescara, en gran parte de su extensión, o en el tránsito extenso hacia el este del canal Cacique Guaymallén.
En el parque General San Martín la onda era “familiar”. Cientos de familias, en grupitos, aprovechaban la sombra de los árboles: mesas con manteles blancos, banquitos, y en la sobremesa casi todos tomando mate. Algunos, pese al calor, se animaban a jugar a la pelota en pequeños “picados”. Lo mismo ocurría en el inmenso espacio verde del Acceso Este, en el parque Metropolitano como en el Chachingo, los dos últimos de Maipú.
De todos modos, la mayoría de la gente recibió el año en la pileta; masivamente los mendocinos se fueron a sitios con agua. Uno de estos lugares fue la ya bautizada "Laguna del pueblo"; está en el extremo del Acceso Este, en dirección al barrio Santa Ana, antes de cruzar el puente de hierro.
Como nunca, esa laguna estaba abarrotada de niños y mayores. Cristina, que viene todos los fines de semana desde Los Corralitos, le pidió al intendente que, "por favor haga limpiar el fondo del charco porque está lleno de barro podrido. Me extraña que no cuiden un lugar al que viene tanta gente", argumentó.
En tanto, Florencio Paredes, manifestó que: “El lugar es hermoso, seguro para los niños”, aunque pidió -para la mayor comodidad de la gente- que se construyan dos o tres churrasqueras y baños públicos.
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