Diego Genco se define como wine tour manager y posibilita que los artistas puedan conocer y degustar los mejores varietales de la provincia.
Descorchar un soberbio malbec rodeado de un bello paisaje mendocino y probar alguna de las exquisiteces que sólo se cocinan en nuestra tierra es un plan tentador para cualquiera. Pero cuando para algunos el obstáculo del disfrute de esos placeres es el bolsillo para otros, como los artistas internacionales, el impedimento es la falta de privacidad. Atendiendo a esto último Diego Genco, un joven mendocino, comenzó a llevar a las bodegas y en secreto a los artistas que nos visitan y se transformó en su guía y recepcionista vip.
Generalmente refugiados en lujosos hoteles y por una breve estadía, las estrellas que llegan a la provincia se quedan con las ganas de conocer bodegas, restaurantes y paisajes mendocinos. Genco, un maipucino de 33 años, se percató de que los servicios turísticos que ofrece Mendoza a cualquier visitante no pueden ser disfrutados a pleno por un artista popular y se fijó como norte trabajar para permitírselos.
“Parte de mi trabajo es mantener la privacidad para que las personalidades que vengan se sientan tranquilas y puedan disfrutar. Por ejemplo, si los fans se hubieran enterado de que estaba Arjona, hubiera sido un lío. El artista una vez que llega al lugar nunca se imagina que se lo va a atender como se lo atiende. Llegan con la fobia de que los van a acosar”, cuenta entusiasmado Genco.
Este “baqueano vip” -o wine tour manager como se define a sí mismo- se dio cuenta de que esa plaza no estaba del todo ocupada, así que se arremangó y puso manos a la obra. Como puntapie inicial tenía la ventaja del conocimiento del “terreno” y de los contactos necesarios sin que haga falta recorrer pedregosos caminos a lomo de mula.
En sólo cuatro meses desde que inició con la actividad, Genco consiguió llevar a almorzar y degustar buenos vinos al cantante guatemalteco Ricardo Arjona, al líder de los Auténticos Decadentes “Cucho”, y al elenco de la obra “Stravaganza”, con el bailarín Flavio Mendoza a la cabeza.
El intérprete puertorriqueño Luis Fonsi es la última de sus “adquisiciones” y ayer estuvo en la bodega Rutini Wines dejándose encantar por sus delicadas “joyas”. Es más, el cantante comenzará a elaborar con la bodega su propia línea de vinos.
Arjona, ese trovador que enloquece a miles de fanáticas con sus canciones románticas, era un manifiesto fan de los vinos Rutini por lo que quedó maravillado con la visita a la bodega y se llevó varias cajas con botellas de regreso. “A Arjona le encantaron todos los pasos que le propusimos: la visita a la bodega, la recepción, el almuerzo y por supuesto los vinos”, comenta Genco.
“Estar con Arjona y con uno de los mejores enólogos (Mariano Di Paola) fue como tocar el cielo. Nunca lo hubiera imaginado”, confiesa como si aún no pudiera creer lo que logró.
“La idea es cumplir con los requisitos del famoso y que se lleve a una buena impresión de Mendoza. Que pueda tomarse un buen vino, distenderse y llevarse algo de nuestra cultura”, explica el joven emprendedor que, por ahora, se ha inclinado por la industria vitivinícola para ofrecer sus servicios pero su meta es acrecentar la oferta sumando prestadores de gastronomía y hotelería.
“Es gente muy agradecida. Es que llegan y se encuentran con una atención privilegiada y además tienen a disposición los vinos de más alta gama para tomar lo que quieran, se llevan obsequios… Siempre se llevan una buena impresión”, afirma el maipucino, quien ha comenzado con cursos de degustación para acompañar ala estrellas en el recorrido.
Mientras imagina qué otros servicios ofrecer a artitas que pisen nuestro suelo, Genco se ilusiona con recibir a Luis Miguel, el cantante internacional que en unas semanas llegará a Mendoza. “Estoy atrás de Luis Miguel que dentro de dos semanas lo tenemos acá. He leído que le gustan mucho los vinos. Ojalá pueda llevarlo a la bodega que elija a probar algunos de nuestros vinos”.
“No vivo de esto”, aclara Genco pero deja abierta la posibilidad de construir un emprendimiento en un futuro no muy lejano, y se ilusiona: “Lo hago porque me encanta pero a la vez estoy sembrando algo que puede dar sus frutos”.

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