Una mendocina, la mejor malambista en un concurso nacional

Una mendocina, la mejor malambista en un concurso nacional
Se trata de Florencia Álvarez (17), la joven que participó y ganó un concurso de malambo. Allí, se eligió al mejor bailarín de 100 competidores de Argentina. El certamen se realizó en Córdoba.
Lo logró y está muy feliz. Florencia Álvarez (17), la joven mendocina que baila malambo, ganó el concurso nacional en el que se eligió al "Mejor de 100" malambistas. El encuentro, en el que participaron bailarines de todo el país, se realizó el sábado en Córdoba.

A principios de abril, Florencia había contado a Los Andes lo emocionada que estaba por el sólo hecho de haber sido seleccionada para mostrar su zapateo en ese certamen. Es que según comentó en esa ocasión, para ella ha sido muy difícil ingresar al mundo de esta disciplina que pareciera sólo ser para hombres.

"Salí campeona de malambo. Fui la mejor de 100. Concursé contra genios. La gente me votó y el jurado estaba muy contento", comenzó diciendo Flor, con la poca voz que le quedaba por tanto llorar y gritar de la emoción vivida. El jueves viajó su familia a Córdoba y ayer volvió con la feliz noticia y con varios premios.

"Me dieron un cuadro que dice mi nombre y 'Ganadora de Malambo. Categoría Senior', un centro de cinturón, unas botas huellas de campeón (se refiere al estilo), $ 3.000 y los aplausos de todos los presentes", enumera cuando le preguntamos cuál fue el premio por ganar.

De los 100 artistas que pasaron por este concurso, 95 eran hombres y 5, mujeres. La modalidad para elegir al mejor estuvo definida en "pasadas". La primera la hacían los 100 competidores; ahí el jurado elegía a 10 y el público a otros 10.

Esos 20 pasaban a la siguiente ronda de la que salían los 10 malambistas que zapatearon por un lugar en la final. Nuevamente entre el público y el jurado hacían la selección que redujo la cantidad a 4 participantes. En la gran final, el voto del público fue el que definió que la mendocina, que es de Rivadavia, era la ganadora.

"Cuando sólo quedábamos 4 me explotaba el pecho de emoción, y hubo mucho suspenso. Dijeron primero el nombre del cuarto puesto, luego el tercero y después sentí que pasó un montón de tiempo hasta que dijeron el mío. Toda la gente me apoyó y aplaudió un montón. Pero más allá del resultado, que para mi es circunstancial, haber concursado fue lo máximo".

"Me traje el premio de concursar con bailarines de todos lados, y tengo una muy linda imagen de ellos. Es un orgullo. Y estoy feliz porque es un logro personal pero cualquiera podría haber ganado porque eran excelentes malambistas", asegura la adolescente, que seguirá preparándose para superarse a sí misma y pisar muchos escenarios.

"Son un sueño", remata, con la seguridad de que el esfuerzo ha valido la pena.

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