De mendigo a millonario

El tema difundido en un canal de la capital, por más tendencioso que fuere, muestra una actualidad inhumana y desgarradora. Una vez más, la única verdad es la realidad. Y la realidad es perfectible, hay que corregir errores y a seguir adelante, haciendo bien las cosas. Me llama la atención la perturbación que produce en algunos y el silencio de otros.

De la Defensoría del Pueblo, no hay que esperar reacción, al contrario. Allí está una muestra de la inequidad y preferencia más marcada de los últimos tiempos. Alguien que obtiene demasiados beneficios de parte de sectores estatales llamativamente generosos, privando a otros que necesitan - y me refiero específicamente a una vivienda del "socialmente justo IPV" entre otros- además de ser una demostración de mezquindad absoluta; carece de autoridad moral como para ocuparse no de "una caza de brujas", sino simplemente, cumplir su función de defender a los ciudadanos o dado que ha recibido tantas dádivas, que aporte algo para comprar insecticidas. Y que defienda a la empleada sanitaria, que aparentemente fue despedida por decir la verdad. Basta de castigar a quienes por pensar distinto, o defender derechos propios o ajenos, los convierten en enemigos.

Por otra parte, un matrimonio, fiel exponente de la "cultura buitre" desde hace muchos años; publica notas, conmocionado, y alertando a los funcionarios a estar atentos para que no se los tome por sorpresa.

Qué frase poco feliz, pero seguramente demuestra también la realidad. "De lo que hay en el corazón habla la boca", escribe este matrimonio; que bien pueden ser asociado con la película "De mendigo a millonario", gracias al magnánimo estado, a la política como herramienta para conseguir bienes propios y a los cupos de viviendas del impoluto IPV y planes sociales. Cuando se trabaja como se debe y con honestidad y honradez, no se puede temer nada, ninguna sorpresa. Pero parece que ellos tienen muchas cosas que esconder… o aparentar….por eso temen las sorpresas. Pienso que opiniones de gente que sólo le preocupa seguir con privilegios, es más de lo mismo y magro favor le hacen a quien quieren demostrar públicamente su obsecuencia.

Me apena que nuestra Provincia sea noticia por estos casos, que tienen solución y la ropa sucia puede lavarse en casa; cuesta mucho, pero se debe lograr. Me gustaría que la justicia social, honestidad, solidaridad y equidad comiencen a ser realidad verdadera, no solamente en los discursos y recordar de vez en cuando lo que decía alguien: "No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor". Los errores, se corrigen, cuando se tiene buena voluntad, la misma que afirmaron tener cuando asumieron responsabilidades.

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