Se descubrió este martes una placa en la seccional cuarta para recordar que allí funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico militar. Varios sobrevivientes rememoraron su paso por el lugar, en un acto cargado de emoción que podes revivir con un video que te acerca El Atlántico
Fueron los dos sobrevivientes que tomaron la palabra en el acto que se realizó ayer en la esquina de Chile y Alberti. Allí se emplaza la comisaría cuarta, que fue centro clandestino de detención entre 1975 y fines de 1978. En el frente de la dependencia policial quedó instalada una placa que reza “Memoria, Verdad y Justicia” y explica el funcionamiento de lugar durante la última dictadura cívico militar.
Se recordaron los crímenes cometidos a partir del golpe de Estado de 1976 -e incluso meses antes-, pero también se dijo que en las comisarías bonaerenses se sigue torturando.
Marta fue la primera en tomar la palabra. Estaba visiblemente emocionada. “Esto es muy fuerte, hay sentimientos antagónicos que se cruzan”, señaló. “Por un lado, mucho dolor, que es lo que me impide un poco hablar. Por otro lado, en este momento las cosas son muy distintas. Siento una gran esperanza, que ninguno perdimos a lo largo de todos estos años. Y estamos en una situación muy importante: los juicios son penales”, celebró.
Se tomó algunos minutos para agradecer el acompañamiento y la lucha de distintos organismos y agrupaciones, del Tribunal Oral Federal que abrió paso a muchas causas con el Juicio por la Verdad, a abogados y fiscales; y se detuvo a nombrar, a cada uno y cada una de las personas que pasaron por ese centro clandestino de detención y tortura. Son más de un centenar.
“VIEJOS, CANSADOS, PERO ENTEROS”
Aníbal Del Prado fue detenido en Necochea el 9 de abril de 1976. Un día después fue traído a la comisaría cuarta donde permaneció seis meses. Más allá del dolor de los recuerdos, planteó: “Creo que esta es la mejor demostración de lo que hemos avanzado a pesar del paso del tiempo, de los dolores y sacrificios. En este lugar siniestro, donde se pisoteó la dignidad humana, se torturó, se humilló, se degradó, se quiso quebrar nuestra voluntad. Si hay algo de lo que podemos estar seguros, que creo que interpreta el sentimiento de la mayor parte de los compañeros, es que eso no lo lograron”.
“Estamos aquí 35 años después raídos, pero enteros. Tenemos la misma ideología, las mismas convicciones, los mismos sueños, que teníamos cuando nos entraron a este lugar”, aseguró.
Enseguida, indicó: “Muchos de nosotros hemos venido bregando por los juicios desde hace muchos años. Se ha trabajado mucho, costó mucho esfuerzo. Pero tenemos la autoridad suficiente para decir que esto no termina aquí, a pesar de que los juicios puedan cerrar un ciclo, la lucha continúa”, sostuvo.
Y explicó:” Porque en este lugar se torturó pero también en muchas comisarías de la provincia de Buenos Aires actualmente se sigue torturando. Es necesario que quienes militamos en derechos humanos lo digamos con todas las letras”, sostuvo y despertó los aplausos de la mayoría de los presentes.
Aníbal dijo que era difícil hablar, con los recuerdos encima, con compañeros de cautiverio que se hacen presentes. “Estamos viejos, cansados, pero enteros. Seguimos estando parados en el mismo lugar. Para decirlo en el lenguaje de ellos, seguimos siendo tan subversivos como hace 35 años”, subrayó.
Y recordó las consignas “que no cambian”. Pidió cárcel común para los genocidas: “Es inconcebible que un pibe pobre que afana algo vaya a parar a Batán y tipos que tiraron gente viva al mar se vayan a su casa”, apuntó. “La consigna para nosotros sigue siendo la misma: ni olvido, ni perdón, memoria, verdad y justicia”, enfatizó y cerró su oratoria.
“Nosotros tenemos el deber, ustedes el derecho”
Jurdith Said, coordinadora Ejecutiva del Archivo Nacional de la Memoria y la Red Federal de Sitios de Memoria, también fue oradora en el acto de ayer.
Sostuvo que desde el Estado nacional, están “abocados al combate contra la impunidad y por la justicia”.
“Es una decisión política, y la estamos llevando adelante, pero de ninguna manera puede ir sola, si no está acompañada por quienes vienen empujando y luchando desde hace 35 años, desde los organismos de derechos humanos. Nosotros tenemos el deber, ustedes tienen el derecho”, determinó.
Destacó también la importancia del monumento fijado en la pared de la comisaría: “Es necesario señalar al barrio y a la ciudadanía en general, a las propias fuerzas de seguridad, para conocer qué fue lo que sucedió”, dijo.
LA PLACA
En una de las paredes frontales de la comisaría cuarta quedó atornillada la placa que recuerda que allí funcionó un centro clandestino de detención.
“Según testimonios de sobrevivientes, presentados ante la Justicia, aquí se detuvo ilegalmente a cientos de personas, incluso antes de la última dictadura cívico militar. Los operativos de secuestro estaban a cargo de grupos de tareas integrados por miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, además de civiles pertenecientes a las organizaciones paraestatales Concentración Nacional Universitaria (CNU) y Comando de Organización (CDO)”, indica el monumento que tiene graficados los tres pilares: Memoria, Verdad y Justicia.
“Las víctimas coinciden en señalar la activa colaboración con la represión ilegal que prestaron miembros del Poder Judicial, que frecuentaban este centro clandestino”, añade el escrito.
Y concluye: “También revelaron la vinculación de la Comisaría cuarta con el campo de exterminio conocido como La Cueva, en el marco del circuito represivo dependiente del Gada 601, primer cuerpo de Ejército, desde donde se comandó el accionar represivo de los partidos de General Pueyrredon, Necochea, General Alvarado, Lobería, San Cayetano, General Lavalle, General Madariaga, Mar Chiquita y Balcarce”.
“A 35 años del último golpe de Estado, los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles. Por eso están siendo juzgados”, remarca la placa
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