El municipio creará una cortina cortaviento y ornamental que evite propagación de desperdicios y olores desagradables. En una segunda parte habrá parquización para lograr un equilibrio ambiental sustentable.
Para eso, dentro del terreno de disposición final se están realizando tareas de forestación enmarcadas dentro del plan de gestión integral que contrarreste el impacto negativo que genera la basura.
El proyecto se implementa con un múltiple objetivo, crear una cortina forestal, cortaviento y ornamental a partir de especies caducifolias de buen desarrollo en la zona, tales como mioporo (myporo), álamos (Populus Alba), fresnos (Faxinum americana), paraísos (Eleagnus Angustifolia L.) y madreselvas (Lonicera Caprifolium).
Esta vegetación ejercerá una acción protectora del viento, olores y material particulado que se pueda generar por el movimiento de maquinarias y vehículos dentro del predio.
Para prevenir la erosión se eligió la colocación en esta primera etapa de 20 unidades de fresnos y álamos, sumándose otras variedades de importante desarrollo como las Soforas (Spphora Japonica L.).
Un importante papel ocupan las especies ornamentales, donde se pretende promover el contraste de un sitio de disposición final con el impacto generado en la estética de variedades como madre selva y paraísos.
Cabe señalar, que previamente fueron realizados diversos estudios para constatar la adaptación de las mismas al lugar. Es así que se tuvo en cuenta la pérdida de humedad, porosidad y dañó mecánico del viento.
En una segunda etapa, se buscará la parquización y la creación de espacios comunes con especies autóctonas, logrando de esta manera un impacto visual en equilibrio con lo armónico, ambiental y sustentable.
Sabido es que la basura primariamente genera rechazo y desagrado, por eso dentro de esta planificación también se encuentra la creación de diversos espacios para que cuando la planta esté en marcha -a través de una cooperativa-, grupos escolares u otros contingentes puedan concurrir al lugar e interiorizarse del funcionamiento y reforzar a través de personal capacitado sus conocimientos sobre esta sensible temática.
Paralelamente continúan otros trabajos en la futura planta que ya cuenta con servicio de control las 24 horas. En breve comenzará a armarse el tendido eléctrico, mientras periódicamente se están mejorando los accesos y otras cuestiones relacionadas debido a los controles permanentes del Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS).
Obra e inversión
Según trascendió, el costo total de la planta de RSU ascendería los 1,5 millones de pesos y beneficiará a unos 42 mil habitantes de Miramar, Nicanor Otamendi, Mar del Sud y Mechongué.
Será operada a través de una cooperativa ya conformada por unos 20 recolectores informales que vienen desempeñándose en el mencionado terreno, aunque habrá una supervisión continua por parte de la municipalidad sobre todo en materia sanitaria.
El proceso se realizará con diversas maquinarias, compactadoras, cortadoras y una cinta que traslade los desperdicios para que de esta manera algunos de los elementos sean reutilizados y disminuyan las cantidades que se destinen finalmente al relleno sanitario.
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