Emplearán a unos 6.5oo operarios. Sin embargo, los empresarios del sector piensan lo contrario, ya que aún falta mucho tiempo para que se concreten y que las promesas surgen en años electorales
“Las cámaras de construcción estarán con problemas por la falta de mano de obra. Y esto es un motivo de preocupación para el Estado”, explicó el ministro de Infraestructura, Francisco Pérez, poniendo énfasis en los plazos de construcción que cada una de estas obras demandará.
UNOS 6.500. Para Paco Pérez, se vienen muchas obras públicas y megaemprendimientos de la actividad privada que absorberán a los operarios. Por ejemplo, Portezuelo del Viento, proyecto energético que nutrirá a todo el Sur, cuya adjudicación se disputan doce empresas, necesitará 2.500 empleados; Potasio Río Colorado, minera que está en plena construcción por la empresa operaria Vale, unos 3.000, y San Jorge, proyecto minero que espera la aprobación de la Legislatura, entre 700 y 1.000 trabajadores. También se incluyen los corredores biocéanicos pasos Pehuenche y Las Leñas, que estarán iniciados, según el ministro, este año. Asimismo, se destacó el Trasandino, proyecto del cual entre marzo y abril se hará la presentación oficial.
POCO CONFIADOS. Los representantes de las cámaras de la construcción no son tan optimistas a la hora de creer en el desarrollo de las obras. Si bien festejaron los anuncios, afirman que falta “mucho tiempo para que se concreten”. Además, aseguraron que en los años electorales siempre se hacen estas promesas. Jorge Panella, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción en Mendoza, indicó que es probable que se queden sin mano de obra en la medida en que vayan comenzando las grandes construcciones.
“Con Vale se están llevando mucha mano de obra, y es un momento difícil para opinar, ya que, para esta época del año, el agro demanda mucho personal. Principalmente la vitivinicultura, por la hora de la cosecha”, comentó Panella. También fue pesimista en el inicio de la construcciones. Por ejemplo, Portezuelo del Viento. “De aquí a que empiece falta mucho. En cambio, Vale ya funciona y está ofreciendo jornales mucho más altos que acá. Ahora quizás comienzan unas mil casas más, y la obra pública está relativamente bien. Lo que puede desequilibrar la mano de obra es si arrancan emprendimientos privados”, informó el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.
Todas estas obras, a excepción de San Jorge, estarán en construcción cuando Celso Jaque entregue el mando a su sucesor. Sin embargo, ni este gobierno ni el que viene podrán cortar las cintas de estas megaobras, que, según Pérez, ya tienen la firma de la gestión Jaque.
Esto es porque, en promedio, cada una de ellas demandará cinco años de construcción, incorporando entre 1.000 y 3.000 trabajadores. Mientras tanto, la minera San Jorge, que extraerá oro y cobre en Uspallata, espera la ratificación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) en la Legislatura, ante lo cual el ministro de Infraestructura pidió seriedad a la hora de tratarlo. Por otro lado, Panella comentó que en los años de elecciones como este hay incertidumbre de parte de los empresarios, que se traduce a tranquilidad política igual que a confianza.
“Sobre todo, es un tema de confianza. Un cambio de gobierno o continuidad no modifica mucho las cosas para el inversor privado. Pero esperan unos meses para ver el terreno. Siempre pasa esto, no es la primera vez, es histórico”, señaló Panella. Por lo tanto, no quiso arriesgar pronósticos de crecimiento, porque dependen de las decisiones empresariales, que, a su vez, están relacionadas con lo político.
Alberto Jakubson, de la Cámara Mendocina de la Construcción, dijo que lo trascendente, más que los anuncios del Ejecutivo, sería que las obras fueran accesibles para las empresas medianas y chicas. “Últimamente se ha licitado a las empresas grandes. Existe la metodología de subcontrato de una empresa más grande a una más chica. Esto sería muy interesante para reactivar la construcción”, expresó el empresario. También fue poco optimista al sostener que los anuncios del Gobierno son bien intencionados pero que existe una diferencia entre la idea y la concreción final.
“Los anuncios van con toda la buena intencionalidad, pero siempre hay un diferimiento entre la idea, la puesta en funcionamiento de la idea, la llamada a licitación, un programa que se desarrollará en, como mínimo, dos años. No creo que tengamos problema con la mano de obra”, relató Jakubson. El inconveniente, para el presidente de la Cámara Mendocina, puede surgir al momento de solicitar mano de obra calificada, y al respecto criticó la falta de políticas para capacitar al personal. “Puede encarecerse un poco y quizás puede haber una puja entre las empresas por hacerse de la mejor calidad de mano de obra, que sí es escasa. La formación de la gente que trabaja en la construcción, incluyendo albañiles y pintores, entre otros, es muy baja”, contó Jakubson.

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